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2 Mayo

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  • Andres Diaz
    Reflexion procedente de la FIT en Montemorelos, México. La reflexión de hoy ha sido enviada amablemente en diferentes momentos por el Ing. Carlos Santiago/ y
    Mensaje 1 de 1 , 2 may 2000
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      Reflexion procedente de la FIT en Montemorelos, México.
      La reflexión de hoy ha sido enviada amablemente en diferentes momentos por el Ing. Carlos Santiago/ y la Srita. Paola Monter
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      Desprendimiento - La Perla

      Jenny era una linda niña de cinco años de ojos relucientes. Un día mientras ella y su mamá
      visitaban la tienda, Jenny vió un collar de perlas de plástico que costaba 2.5 dólares. Cuánto deseo poseerlo!!

      Preguntó a su mamá si se lo compraría, su mamá le dijo: Hagamos un trato, yo te compraré el collar y cuando lleguemos a casa haremos una lista de tareas que podrás realizar para pagar el collar. Y no te olvides que para tu cumpleaños es muy posible que tu abuelita te regale un dólar!, ¿está bien? Jenny estuvo de acuerdo y su mamá compró el collar de perlas.

      Jenny trabajó con tesón todos los días para cumplir con sus tareas, y tal como su mamá le dijo, su abuelita le regaló un dólar para su cumpleaños. Rápidamente Jenny canceló su deuda.

      Jenny amaba sus perlas, las llevaba puestas a todas partes. El único momento que no las usaba era cuando se bañaba, su mamá le había dicho que las perlas con el agua le pintarían el cuello de verde!

      Jenny tenía un padre que la quería muchísimo. Cuando Jenny iba a su cama, el se levantaba de su sillón para leerle su cuento preferido. Una noche, cuando terminó el cuento, le dijo: "Jenny, tú me quieres?" "Oh si papá, tú sabes que te quiero!". Entonces, regálame tus perlas".
      "Oh, papá! Mis perlas? No!!" dijo Jenny. "Pero te doy a Rosita, mi muñeca favorita. La recuerdas? tú me la regalaste el año pasado para mi cumpleaños. Y te doy su ajuar también, te parece bien papa?" - "oh no hijita, no importa", contesto el papá.

      Una semana después, nuevamente su papá le preguntó al terminar el cuento "Jenny, ¿tú me quieres mucho?", "Oh si papá, tú sabes que te quiero muchisimo!". -"Entonces, regálame tus perlas".  - "Oh, papa! No mis perlas!, pero te doy a Lazos, mi caballo de juguete, lo recuerdas? Es mi favorito, su pelo es tan suave y tú puedes jugar con él y hacerle trencitas. Tu puedes tenerlo si quieres papá".  -"Oh no hijita," le dijo su papá dándole un beso en la mejilla, "Dios te bendiga, felices sueños".

      Algunos días después, cuando el papá de Jenny entró a su dormitorio para leerle un cuento, Jenny estaba sentada en su cama y le temblaban los labios, "toma papá" dijo, y estiró su mano. La abrió y en su interior estaba su tan querido collar, el cual entregó a su padre.

      Con una mano él tomó las perlas de plástico y con la otra extrajo de su bolsillo una cajita de terciopelo azul. Dentro de la cajita habían unas hermosas Perlas Genuinas. El las había tenido todo este tiempo, esperando que Jenny renunciara a la baratija para poder darle la pieza de valor. Y así es también con nuestro Padre Celestial. El está esperando que renunciemos a las cosas sin valor en nuestras vidas para darnos preciosos tesoros. No es bueno el Señor?

      Esto me hace pensar las cosas a las cuales me aferro y me pregunto que es lo que Dios me quiere dar en su lugar.
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