Cargando ...
Lo sentimos. Ocurrió un error mientras se cargaba el contenido.

[Cita] A quien no le gusta la obra inmortal de Dickens

Expandir mensajes
  • Ernesto Pele
    ¿A quién no le gusta la obra inmortal de Dickens: Un cuento de Navidad? Es el relato de un hombre rico y egoísta llamado Ebenezer Scrooge, quien era
    Mensaje 1 de 2 , 22 dic 2012
      ¿A quién no le gusta la obra inmortal de Dickens: Un cuento de Navidad? Es el relato de un hombre rico y egoísta llamado Ebenezer Scrooge, quien era sumamente malo y despiadado con su empleado Bob Cratchit, hasta que una Nochebuena, el fallecido socio de Scrooge, Jacob Marley, lo visitó con visiones de Navidades pasadas, presentes y futuras. Esa experiencia aterradora conmovió tanto a Scrooge que cuando se dio cuenta de que había sido un sueño, se sintió tan feliz que cambió por completo su vida y trató de ayudar a la familia de Cratchit. Este relato es una representación de cómo el Espíritu de Cristo puede hacer que las personas cambien completamente. Es un relato en el cual el egoísmo es reemplazado por la generosidad; la indiferencia, por una profunda preocupación; el odio, por el amor. Es un relato en el que se habla de una dulce bendición, cuando el pequeño minusválido Tiny Tim exclama: "Dios bendiga a todos".

      Ésa es la famosa obra maestra de Dickens sobre la Navidad, pero su obra The Life of Our Lord, escrita en una forma muy personal, sin el adorno de frases rebuscadas y hechos imaginarios, escrita para niños que él amaba, no solamente está narrada con gran belleza sino que también encierra una urgente admonición.

      ¡Recuerden! Ser cristiano es HACER EL BIEN siempre, aun a quienes nos hayan hecho daño.
      (Gordon B. Hinckley, "Hacer siempre el bien", Liahona, diciembre de 1994, pág. 6)
    • Ernesto Pele
      ¿A quién no le gusta la obra inmortal de Dickens: /Un cuento de Navidad/? Es el relato de un hombre rico y egoísta llamado Ebenezer Scrooge, quien era
      Mensaje 2 de 2 , 20 dic 2017

        ¿A quién no le gusta la obra inmortal de Dickens: Un cuento de Navidad? Es el relato de un hombre rico y egoísta llamado Ebenezer Scrooge, quien era sumamente malo y despiadado con su empleado Bob Cratchit, hasta que una Nochebuena, el fallecido socio de Scrooge, Jacob Marley, lo visitó con visiones de Navidades pasadas, presentes y futuras. Esa experiencia aterradora conmovió tanto a Scrooge que cuando se dio cuenta de que había sido un sueño, se sintió tan feliz que cambió por completo su vida y trató de ayudar a la familia de Cratchit. Este relato es una representación de cómo el Espíritu de Cristo puede hacer que las personas cambien completamente. Es un relato en el cual el egoísmo es reemplazado por la generosidad; la indiferencia, por una profunda preocupación; el odio, por el amor. Es un relato en el que se habla de una dulce bendición, cuando el pequeño minusválido Tiny Tim exclama: "Dios bendiga a todos".

        Ésa es la famosa obra maestra de Dickens sobre la Navidad, pero su obra The Life of Our Lord [La vida de nuestro Señor], escrita en una forma muy personal, sin el adorno de frases rebuscadas y hechos imaginarios, escrita para niños que él amaba, no solamente está narrada con gran belleza sino que también encierra una urgente admonición.

        "¡Recuerden! Ser cristiano es HACER EL BIEN siempre, aun a quienes nos hayan hecho daño".
        (Gordon B. Hinckley, "Hacer siempre el bien", Liahona, diciembre de 1994, pág. 6)


        ¿Qué significa realmente la Navidad? Navidad significa dar. El Padre dio a Su Hijo y el Hijo dio Su vida. Sin el dar no hay verdadera Navidad y sin sacrificio no hay verdadera adoración. Hay algo más en este día que corbatas, mancuernillas, anillos de compromiso y cosas de oropel con las cuales hacemos tanto.

        Déjenme repetir algo que escuché el otro día en una conferencia de estaca en Idaho. Un miembro de la presidencia de estaca lo dijo. Él maneja un negocio de artículos para la construcción. Una familia campesina en aquella comunidad lo había contactado para la instalación de un baño en su hogar. Nunca habían tenido uno. Entonces el jefe de familia fue a ver al contratista y le dijo: "¿Estaría bien si cancelamos el contrato? El obispo acaba de hablar con nuestro hijo John, anoche, respecto a cumplir con una misión, y estará fuera durante dos años." Entonces el contratista respondió: "Su joven hijo cumplirá una misión y cuando regrese, encontrará un baño en su casa." He aquí el Espíritu de Navidad: La familia manda a su hijo al mundo a predicar el Evangelio y los amigos ayudan a la familia a salir de sus problemas.

        ¿Qué harán ustedes con Jesús a quien se le llama Cristo? Navidad significa dar y un regalo sin donador es nada. Dénse ustedes mismos; den de su esencia; den de su corazón y mente y de su fortaleza, para llevar a cabo Sus eternos propósitos y para esparcir la causa de Su eterna verdad.
        (Gordon B. Hinckley, BYU Speeches, 14 de diciembre de 1960)


        El dar, no el recibir, hace florecer plenamente el espíritu de la Navidad. Se perdona a los enemigos, se recuerda a los amigos y se obedece a Dios.

        El espíritu de la Navidad ilumina la ventana panorámica del alma por la que contemplamos la vida agitada del mundo y nos hace interesarnos más por las personas que por los objetos. Para comprender el verdadero significado del "espíritu de la Navidad", sólo tenemos que recordar de quién es el nacimiento que celebramos ese día y entonces se convierte en el "Espíritu de Cristo".

        Lo recordamos a Él

        Si tenemos el espíritu de la Navidad, recordamos a Aquel cuyo nacimiento conmemoramos en esta época del año. Con la imaginación, contemplamos aquella primera Navidad predicha por los profetas de la antigüedad. Así como yo, ustedes recordarán las palabras de Isaías: "He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel" 4, que significa "Dios con nosotros".

        En el continente americano, los profetas dijeron: "Porque he aquí que viene el tiempo, y no está muy distante, en que con poder, el Señor Omnipotente. morará en un tabernáculo de barro. sufrirá tentaciones, y dolor. Y se llamará Jesucristo, el Hijo de Dios" 5. Entonces llegó aquella noche de noches en que los pastores se hallaban en los campos y el ángel del Señor apareció ante ellos, anunciándoles el nacimiento del Salvador. Más adelante, los magos viajaron desde el Oriente hasta Jerusalén, "diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle . "Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. "Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra" 6.

        Los tiempos cambian; los años pasan en rápida sucesión; pero la Navidad continúa siendo sagrada. En esta maravillosa dispensación de la plenitud de los tiempos, las oportunidades que tenemos de dar parte de nosotros mismos son verdaderamente ilimitadas, pero también son perecederas. Hay corazones que alegrar, palabras bondadosas que expresar, regalos que dar, buenas acciones que llevar a cabo. Hay almas que salvar.

        Un regalo de Navidad

        En el siglo pasado, a principios de los años 30, Margaret Kisilevich y su hermana Nellie dieron un regalo de Navidad a sus vecinos, la familia Kozicki, que éstos recordaron por el resto de su vida y que llegó a ser una inspiración para todos los miembros de esa familia. En esa época, Margaret vivía en Two Hills, Alberta, Canadá, una comunidad de granjeros poblada en su mayor parte por inmigrantes ucranianos y polacos, que generalmente tenían familias grandes y eran muy pobres. Eran los tiempos de la gran depresión económica. La familia de Margaret consistía de sus padres y los quince hijos de ambos. La madre era una mujer industriosa y el padre era un hombre emprendedor, y con todos aquellos hijos formaban un buen equipo de trabajadores; por consiguiente, su hogar estaba siempre tibio en el invierno y, a pesar de su humilde situación, nunca pasaban hambre. En el verano cultivaban un enorme huerto, hacían chucrut [repollo fermentado], requesón, crema agria y encurtidos para hacer intercambio. También criaban aves, cerdos y ganado para consumo. Tenían poco dinero, pero podían cambiar todos esos productos por otros artículos que ellos no producían. La madre de Margaret tenía unos amigos con los cuales había emigrado de su país; éstos eran propietarios de una tienda de artículos generales, la que se convirtió en un depósito donde la gente del lugar donaba o trocaba ropa, zapatos, etc., de segunda mano. Muchos de esos artículos pasaron a la familia de Margaret. Los inviernos en Alberta eran fríos, largos y rigurosos; durante uno de ésos, Margaret y su hermana Nellie notaron la pobreza de sus vecinos, la familia Kozicki, que vivían en una granja a pocos kilómetros. Cuando el padre de esta familia llevaba a los hijos a la escuela en su trineo hecho en casa, siempre entraba en el edificio para calentarse junto a la estufa antes de regresar a casa. El calzado de la familia consistía en trapos y bolsas de arpillera que cortaban en tiras y con las que se envolvían las piernas y los pies; después las rellenaban de paja y las ataban con un cordel. Las dos niñas decidieron invitar, por medio de los niños, a la familia Kozicki para la cena de Navidad; también se pusieron de acuerdo en no hablar de la invitación con nadie de su familia. Llegó la mañana de Navidad y todos estaban muy ocupados en los preparativos para el banquete del mediodía.

        La noche anterior habían puesto en el horno el enorme trozo de cerdo para asar; con anticipación, ya se habían preparado los rollos de repollo, las rosquillas, los bollos de ciruela y una bebida especial de azúcar acaramelada; para completar el menú, había chucrut, encurtidos y hortalizas surtidas. Margaret y Nellie estaban a cargo de preparar las hortalizas frescas, y la madre les preguntó varias veces por qué pelaban tantas papas, zanahorias y remolachas, pero ellas se limitaron a seguir pelando sin decir nada.

        El padre fue el primero en notar el trineo tirado por caballos y lleno con trece personas que llegaba por el camino. Puesto que le gustaban mucho todos los caballos, era capaz de reconocerlos a gran distancia. "¿Por qué vienen para acá los Kozicki?", le preguntó a la esposa, y ésta contestó: "No lo sé". Una vez que llegaron, el papá de Margaret ayudó al señor Kozicki a poner los animales en el establo, y la esposa de éste abrazó a la mamá de Margaret y le agradeció el que los hubieran invitado para Navidad. Luego todos entraron en la casa y las festividades comenzaron. Los adultos comieron primero; a continuación, se lavaron los platos y cubiertos y los niños comieron en turnos. Fue un festín magnífico que se hizo mejor por haberlo compartido. Después de que todos terminaron de comer, cantaron villancicos y otras canciones de Navidad, tras lo cual los adultos se sentaron otra vez a conversar.

        La caridad en acción Margaret y Nellie llevaron a los niños al dormitorio y sacaron de debajo de la cama varias cajas llenas de ropa y calzado de segunda mano que los comerciantes amigos de su madre les habían regalado. A esto siguió un celestial desorden, con un desfile de moda espontáneo mientras cada uno elegía la ropa y el calzado que más le gustaba.

        Hicieron tanto alboroto que el padre de Margaret fue a averiguar a qué se debía todo ese ruido. Al ver la felicidad de sus hijas y el regocijo de los niños de los Kozicki con sus ropas "nuevas", sonrió y les dijo: "Sigan divirtiéndose". A primera hora de la tarde, antes de que se pusiera muy frío y oscuro con la puesta de sol, la familia de Margaret despidió a sus amigos, que se fueron bien alimentados, bien vestidos y bien calzados. Margaret y Nellie nunca contaron a nadie sobre su invitación a los Kozicki y el hecho permaneció en secreto hasta 1998, cuando al celebrar su Navidad número setenta y siete, Margaret Kisilevich Wright lo contó por primera vez a su familia, comentando que aquella había sido la mejor Navidad de su vida.

        Si queremos tener la mejor Navidad de nuestra vida, debemos prestar atención al sonido de los pies calzados con sandalias; debemos tratar de alcanzar la mano del Carpintero. Con cada paso que demos en Sus huellas, abandonaremos una duda y ganaremos una verdad.

        De Jesús de Nazaret se dijo que "crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres" 7. ¿Tenemos nosotros la determinación de hacer lo mismo?

        Una línea de las santas Escrituras contiene un tributo a nuestro Señor y Salvador, de Quien se dijo que "anduvo haciendo bienes. porque Dios estaba con él" 8.

        Ruego que en esta época de Navidad, y en todas las Navidades venideras, sigamos Sus pasos. Entonces cada Navidad será la mejor de nuestra vida.

        Notas
        1. Al Stillman y Robert Allen, "Home for the Holidays" ["Regreso al hogar para las Fiestas"].
        2. Elizabeth Bowen, "Home for Christmas", citado en la obra de Mary Engelbreit, Believe: A Christmas Treasury ["Cree: Un tesoro de Navidad"], 1998, pág. 27.
        3. David O. McKay, Gospel Ideals ["Ideales del Evangelio"], 1953, pág. 551.
        4. Isaías 7:14; véase también Mateo 1:18-25.
        5. Mosíah 3:5, 7-8.
        6. Mateo 2:2, 10-11.
        7. Lucas 2:52.
        8. Hechos 10:38.
        (Thomas S. Monson, "La mejor de las Navidades", Liahona, diciembre de 2008, págs. 3-6)


      Su mensaje se envió con éxito y se entregará al destinatario en breve.