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    Lo que sigue es el texto que nuestro sacerdote hizo circular por la Parroquia. Salu2. Patri A todos los catequistas de la Parroquia Nuestra Señora del Valle:
    Mensaje 1 de 1 , 1 nov 2001
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      Lo que sigue es el texto que nuestro sacerdote hizo circular por la Parroquia. Salu2. Patri
       
       
      A todos los catequistas de la Parroquia Nuestra Señora del Valle:
       
      Murió Vilma
      Así de simple. Murió como vivió... Vilma, mamá, abuela, catequista, sacristana de la Comunidad Virgen de la Granada. Murió el 24 de octubre. Por primera vez la campana de la Capilla Virgen de la Granada dobló a duelo, como invitando a un último saludo y homenaje.
      La mayoría de los catequistas de nuestra comunidad parroquial, casi con seguridad, ni la conoció. Vilma floreció donde vivía. Vilma floreció y vivió en silencio, silencio fecundo. La cruz le había marcado la vida de muchas formas y muy profundamente. Supo llevar su cruz.
      Desde hacía muchos meses el cáncer fue consumiendo su cuerpo, pero jamás doblegó su sonrisa. Su enfermedad fue su "Encuentro Catequístico Magistral". Su sonrisa y su servicio hasta el final fue su mejor "expresión de fe". Su pasión sin estridencias por la catequesis puede ser nuestra significativa "motivación". Como suele pasar en la Historia  de la Salvación, ella con su vida excluida y oscura para esta sociedad salvaje, se hace iluminación, palabra de vida, semilla del verbo. Su sonrisa -que en los últimos tiempos parecía casi una mueca- proclamaba que triunfaba la vida, aunque a todos nos parecía lo contrario. La muerte le llegó viviendo, no durando. la muerte le llegó en la espera, no en el desánimo. La muerte no le llegó imprevista, fue un abrazo que ella venía preparando.
      En la barca de nuestra comunidad parroquial quedó un remo suelto. Habrá que trabajar un poco más. Y cuando el cansancio, la angustia o el desánimo nos muerdan, ojalá repitamos la gran catequesis de Vilma, y ningún dolor nos doblegue la sonrisa.
      Catequista: no dejes de hacer una oración por ella, como es tradición entre nosotros los creyentes. Pero, además, vos, yo y cada uno de los que compartío con ella esta vocación de catequistas, creo que de verdad podemos hacer esta otra oración: "Vilma, ruega por nosotros".
      Padre Walter.
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