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Atacan despacho de abogados; 1 muerto

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        Policía Atacan despacho de abogados; 1 muerto El abogado Marco Antonio Posada Acevedo se lanzó al vacío para evitar ser ejecutado. Aparte hay otros
    Mensaje 1 de 3 , 22 jun 2010
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      Policía
      Atacan despacho de abogados; 1 muerto
      El abogado Marco Antonio Posada Acevedo se lanzó al vacío para evitar ser ejecutado.
      Aparte hay otros cuatro heridos
      El Sol del Centro
      22 de junio de 2010


      Armando Jimenez Cruz, El Sol del Centro.

      Aguascalientes, Ags. Al menos dos sujetos irrumpieron violentamente en la oficina donde se encontraban tres abogados, la recepcionista y su novio. Iban por uno de los litigantes quienes al ver que los desconocidos iban armados, se lanzó desde el tercer piso del edificio que se ubica en la calle Poder Legislativo, en las inmediaciones de La Purísima. A la joven secretaria la hirieron a cachazos mientras que a su pareja y a dos licenciados los balearon. Los agresores se dieron a la fuga En los primeros minutos de la madrugada de hoy, reportaron el deceso de uno de los profesionistas que recibió un balazo en la cabeza.

      Artero ataque se perpetró anoche en las oficinas de unos abogados, ubicadas en el tercer piso del edificio que consta de cuatro. Tras las primeras investigaciones llevadas a cabo por la policía, al parecer fueron contratados por la delincuencia organizada para que ejecutaran a uno de ellos, que fue el que se lanzó al vacío, resultando con fractura de cadera, de decúbito y radio y otra en la muñeca.

      Este abogado fue identificado como Marco Antonio Posada, mientras que el licenciado con el que compartía el despacho y que resultó herido de un balazo a la altura del pecho y otro en la cabeza, -al parecer de rozón- fue identificado como Fernando Martínez Lozano.

      El otro herido de bala fue el novio de la recepcionista quien no había sido identificado, al igual que la joven secretaria, debido a que los agentes del Grupo Homicidios al filo de la medianoche iniciaron las investigaciones, debido a que esperaban que los lesionados recibieran la atención médica que requerían.

      Hubo otro abogado identificado como Jaime Fabián Gutiérrez Rodríguez quien recibió un balazo en la cabeza y en los primeros minutos de hoy, dejó de existir.

      De manera extraoficial, se logró saber que el abogado que se lanzó desde el tercer piso, es la defensa de Sherlyn Aparicio, quien actualmente se encuentra recluida en el CERESO, por su participación en la ejecución de la niña Jessica Montañez Trancoso, de nueve años, que conmocionó a los habitantes de San Francisco de los Romo.

      Sherlyn tenía relaciones de amasiato con el papá de Jessica y los problemas entre ambos fueron por cuestiones de droga.

      Hubo un testigo ocular de los hechos que es el abogado que ocupa el cuarto piso, quien manifestó en el lugar del artero ataque, que a las 20:15 horas aproximadamente, se encontraba en su oficina cuando de pronto escuchó gritos y al asomarse por la ventana, se pudo percatar que estaban golpeando a la secretaria a cachazos.

      Dijo que él vio únicamente dos sujetos cuando se asomó a otra ventana que comunica al exterior y vio tirado al abogado Marco Antonio Posada, quien se había lanzado al vacío y cayó en la azotea de la estética "Sara's Salón" la cual se ubica a un lado del edificio.

      El testigo manifestó que de inmediato cerró con seguro la puerta de su oficina e instantes después, escuchó detonaciones de arma de fuego.

      Trascendió que dos sujetos entraron al edificio, aunque no se descarta que pudieran haber sido más y cuando entrar al despacho del abogado Marco Antonio Posada, uno de ellos le gritó que se tirara al piso. En ese momento el profesionista atendía a dos personas de avanzada edad.

      La primera reacción que tuvo el abogado fue lanzarse por la ventana, mientras que el licenciado Fernando Martínez Lozano, intentó desarmar al segundo sujeto y tras un breve forcejeo, resultó herido al parecer de dos balazos.

      Mientras sucedía esto, la joven recepcionista fue atacada a cachazos por lo que de inmediato su novio salió en su defensa pero también fue herido por proyectiles de arma de fuego.

      Hubo testigos que aseguraron ver a dos sujetos que bajaban a toda prisa del edificio y huían hacia la calle Madero.

      Cabe mencionar que en el lugar de los hechos fue encontrado un casquillo percutido calibre .22 el cual fue asegurado por personal de Servicios Periciales.

      Por otra parte, se informó que agentes del Grupo Homicidios de la PME, han iniciado una exhaustiva investigación para tratar de establecer el móvil que originó el ataque al despacho de abogados.

      IDENTIFICAN A LOS LESIONADOS

      Posteriormente, la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, emitió un comunicado oficial en donde establece que fueron cinco los heridos.

      Se trata de Jaime Fabián Gutiérrez Rodríguez de entre 30 y 35 años; Eduardo Martínez Lozano de 41 y Gerardo de quien no se logró establecer sus apellidos. Ellos tres presentaron heridas en el cráneo, tórax y en la región occipital, respectivamente.

      Otro de los lesionados fue identificado como Marco Antonio Posada Acevedo de 40 años, quien presentó tres fracturas que se provocó, al momento de lanzarse al vacío.

      Asimismo, se informó que la recepcionista lesionada responde al nombre de Miriam Amézquita Parga quien traía una lesión en el cráneo, producto de un cachazo.

      Aparte del calibre percutido calibre .22, se logró establecer que agentes de la Policía Ministerial, aseguraron otros tres del mismo calibre y tres más útiles también calibre .22.

      Los únicos datos que se tienen de los agresores, son que ambos representaban una edad de 30 años aproximadamente; uno era de tez morena y otro robusto de tez blanca.

      MURIO UNO DE LOS HERIDOS

      En los primeros minutos de hoy, fue requerida la presencia del Agente del Ministerio Público en turno, adscrito a la PME, debido a que Jaime Fabián Gutiérrez Rodríguez había dejado de existir, a consecuencia del impacto de bala que recibió en la cabeza.

       
       
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      Seminario Reina Valera

      El Duelo

      Introducción
      El duelo es una experiencia común y dolorosa. Tarde o temprano todos experimentamos la pérdida de algún ser querido. Sin embargo, actualmente pensamos y hablamos muy poco sobre la muerte, quizás porque nos enfrentamos a la misma menos frecuentemente de lo que lo hacían nuestros antepasados. Para ellos, la muerte de un hermano, amigo o pariente era una experiencia habitual en su infancia o adolescencia. Para nosotros, este tipo de pérdida suele tener lugar más tarde un nuestras vidas. Por esta razón, no tenemos muchas oportunidades de aprender sobre el duelo -cómo sentirse, cómo obrar correctamente, que es " normal " o sobre como superarlo. A pesar de ello, no nos queda más remedio que afrontar el fallecimiento de nuestros seres queridos cuando este finalmente se produce.
      En este folleto usted encontrará información sobre algunas de las formas en las que nos afligimos tras la pérdida de alguien querido, sobre como en ocasiones no superamos el proceso de duelo, y sobre la ayuda disponible al respecto
      Duelo
      El duelo tiene lugar tras cualquier clase de pérdida, aunque suele ser más intenso tras el fallecimiento de algún ser querido. No es un sentimiento único, sino más bien una completa sucesión de sentimientos que precisan de cierto tiempo para ser superados, no siendo posible el acortar este período de tiempo.
      Aunque todos somos diferentes, el orden en que experimentamos estos sentimientos es muy similar para la mayoría de nosotros. El duelo es más frecuente tras el fallecimiento de alguien al que conocíamos desde hace algún tiempo. No obstante, parece claro que aquellas personas que han tenido un aborto o que han experimentado la pérdida de niños muy pequeños sufren una experiencia muy similar al duelo y precisan de la misma clase de cuidados y consideración.
      En las pocas horas o días que siguen al fallecimiento de un pariente cercano o de un amigo, la mayoría de los afectados se siente simplemente aturdida o confundida ya que no se llegan a creer lo que realmente ha ocurrido. Esta sensación puede tener lugar a pesar de que el fallecimiento hubiera sido esperado. Este entumecimiento o adormecimiento emocional puede ser de ayuda a la hora de afrontar los importantes cometidos que hay que llevar a cabo tras el fallecimiento, tales como el contactar con los demás parientes y la organización del funeral. Sin embargo, esta sensación de irrealidad puede llegar a ser un problema si persiste durante mucho tiempo. El ver el cuerpo del fallecido puede ser, para algunos, la forma de empezar a superar esta fase. De forma similar, para algunas personas, el funeral es una ocasión en la que se empieza a afrontar la realidad de lo acontecido. El ver el cuerpo del difunto o el atender al funeral puede llegar a ser muy doloroso, pero son las únicas formas de que disponemos para decir adiós a aquellos que hemos amado. Estas actividades pueden parecer tan dolorosas que puede surgir la tentación de no afrontarlas, aunque con frecuencia esto conduce en el futuro a una sensación de profundo disgusto.
      Pronto, no obstante, desaparece este aturdimiento que suele ser reemplazado por una intensa sensación de agitación y desasosiego con anhelo de la persona fallecida. El afectado por el duelo alberga en algún modo el deseo de encontrarse con el fallecido aunque sabe que esto es claramente imposible. Esto hace difícil el relajarse o concentrarse en cualquier actividad, así como también resulta difícil el dormir adecuadamente. Los sueños pueden ser extremadamente perturbadores. Algunas personas pueden sentir que "ven " a su persona amada en cualquier sitio al que van - la calle, el parque, alrededor de la casa, o en cualquier lugar en el que hubieran estado juntos con anterioridad. Los afectados frecuentemente se sienten muy "enfadados" en este momento del duelo, y suelen estarlo con los médicos y enfermeras que no evitaron su muerte, con sus familiares y amigos quienes no hicieron lo suficiente, o incluso con la persona fallecida porque los ha abandonado.
      Otro sentimiento común en el proceso del duelo suele ser el de culpa. Las personas en duelo con frecuencia piensan en todas aquellas cosas que les hubiera gustado decir y/o hacer y que no fueron posibles. Pueden incluso llegar a pensar que podrían haber actuado de una forma diferente y que esto hubiera podido evitar la muerte de su ser querido. Desde luego, la muerte generalmente está más allá del control de cualquiera y la persona en duelo puede necesitar que se lo recuerden. La culpa puede también surgir si se experimenta cierta sensación de alivio tras el fallecimiento de una persona afectada por una enfermedad particularmente penosa o muy dolorosa. Este sentimiento es natural, extremadamente comprensible y muy frecuente.
      Este estado de agitación es generalmente más intenso a las dos semanas del fallecimiento, aunque pronto se sigue de una sensación de tristeza tranquila o depresión, aislamiento y silencio. Estos cambios repentinos de emoción pueden confundir a los amigos o parientes pero son parte del modo normal de superar las diferentes etapas del proceso de duelo.
      Según la agitación disminuye, los períodos de depresión se hacen más frecuentes y alcanzan su máxima intensidad a las 4 o 6 semanas del fallecimiento. Los momentos de gran aflicción o pena pueden ocurrir en cualquier momento, desencadenados por personas, lugares o cosas que recuerdan a la persona fallecida. A algunas personas les resultan difíciles de comprender o embarazosos los momentos en los que la persona en duelo explota en lágrimas sin razón aparente. En esta etapa puede ser deseable el mantenerse apartado de aquellos que no comprenden totalmente o que no comparten el duelo. Sin embargo, el evitar a los demás puede acumular los problemas para el futuro y generalmente es mejor el intentar reintegrarse a las actividades habituales de cada persona tras aproximadamente un par de semanas. Durante este tiempo, a los demás puede pareceres que la persona en duelo desperdicia gran cantidad de tiempo sentada sin hacer nada. Lo cierto es que la persona en duelo generalmente piensa en esos momentos en el fallecido, recordando una y otra vez tanto los buenos como los malos momentos pasados juntos. Esta es una parte tranquila aunque esencial del afrontamiento.
      Con el paso del tiempo, el dolor intenso de la fase inicial del duelo comienza a desvanecerse. La depresión disminuye y empieza a ser posible pensar en otras cosas e incluso el mirar hacia el futuro. Sin embargo, la sensación de haber perdido parte de uno mismo nunca desaparece del todo. Para los cónyuges en duelo por el fallecimiento de su pareja existen continuos recordatorios de su nueva situación de soledad al ver a otras parejas juntas y a causa del bombardeo continuo de imágenes de familias felices en los medios de comunicación. Tras cierto tiempo, se hace posible el sentir de nuevo al completo, aun cuando haya desaparecido una parte de nosotros. Aún así, años más tarde podemos encontrarnos hablando como si él o ella todavía estuvieran aquí.
      Las etapas del duelo anteriormente descritas con frecuencia se superponen y se muestran de diferentes formas en diferentes personas. La mayoría de las personas en duelo suele recuperarse en el primer o segundo año tras el fallecimiento. La fase final del proceso de duelo es la desvinculación de la persona fallecida y el comienzo de un nuevo tipo de vida. La depresión desaparece por completo, el sueño mejora y el nivel de energía retorna a la normalidad. El deseo sexual, que puede haber desaparecido por algún tiempo, ahora regresará - esto es bastante normal y en absoluto hay que avergonzarse de ello.
      Como vemos, no existe una forma estándar de duelo. Además, las personas pertenecientes a diferentes culturas suelen afrontar la muerte de formas bien diferentes. A través de los siglos, la gente de las diferentes partes del mundo ha desarrollado sus propias ceremonias y rituales para afrontar la muerte. En algunas comunidades la muerte es concebida únicamente como un paso más en el ciclo continuo de la vida a la muerte más que como un final absoluto. Los rituales y ceremonias del duelo pueden ser muy públicos y demostrativos o privados y tranquilos. En algunas culturas el período de duelo es fijo, en otras no. Aunque los sentimientos experimentados por las personas en duelo en las diferentes culturas pueden ser similares, sus formas de expresarle pueden ser muy diferentes.
      Niños y adolescentes
      Aún cuando los niños no suelen comprender el significado de la muerte hasta que no tienen 3 ó 4 años de edad, sí experimentan la pérdida de parientes cercanos de forma bastante similar a como lo hacen los adultos. No hay dudas de que, aún desde la infancia, los niños se afligen y sufren una gran pena.
      Sin embargo, los niños perciben el tiempo de forma diferente a como lo hacen los adultos, lo cual hace que puedan pasar por las etapas del duelo bastante rápidamente. En sus primeros años en la escuela los niños pueden sentirse responsables por el fallecimiento de un familiar y por lo tanto pueden necesitar ser reafirmados y tranquilizados al respecto. Los jóvenes pueden no hablar de su duelo por miedo de añadir sobrecargas adicionales a los adultos que les rodean. El duelo de niños y adolescentes y sus necesidades de duelo no deben ser pasadas por alto cuando un miembro de la familia ha fallecido y deberían ser incluidos en los arreglos del funeral.
      Cómo pueden ayudar a los amigos y familiares
      Los familiares y amigos pueden ayudar dedicando tiempo a la persona que está en duelo. No se necesitan demasiadas palabras de consuelo sino más bien la voluntad de estar con ellos durante el período de tiempo de su dolor y pena. Un brazo amable sobre los hombros expresará atención y apoyo cuando las palabras no son suficientes. Es importante que, si lo desean, las personas en duelo puedan llorar ante alguien con quien puedan hablar sobre sus sentimientos de dolor y pena sin que se les diga que se sobrepongan. Con el tiempo, ellos podrán superarlo, pero primero necesitan hablar y llorar. A algunas personas les puede resultar difícil el comprender porqué el que está en duelo persiste en hablar sobre lo mismo una y otra vez, pero esto forma parte del proceso normal de resolución del duelo y debe ser estimulado. Si usted no sabe que decir, o incluso no sabe si hablar sobre ello o no, sea honesto y dígalo. Esto dará a la persona en duelo una oportunidad para expresarle su deseo, qué es lo que quiere. Con frecuencia los demás evitan el mencionar el nombre de la persona fallecida por miedo al trastorno que esto pueda causar. Sin embargo, la persona en duelo puede interpretar este hecho como que los demás han olvidado su pérdida, añadiendo una sensación de soledad a sus sentimientos de dolor.
      Debe recordarse que las ocasiones festivas y los aniversarios (no solamente de la muerte sino también de la boda o el cumpleaños) son momentos particularmente dolorosos en los que los familiares y amigos deben hacer un esfuerzo especial por estar cerca de la persona afligida por el duelo.
      La ayuda práctica con la limpieza, las compras o el cuidado de los niños puede aliviar la sobrecarga que implica el estar solo. Los cónyuges ancianos en duelo pueden precisar de ayuda con aquellos cometidos que el cónyuge fallecido solía asumir, como encargarse de las facturas, cocinar, las labores de la casa, revisar el coche, etc.
      Es importante el conceder a la persona en duelo el tiempo suficiente para la superación del mismo. Algunas personas parecen superar la pérdida rápidamente, pero otras precisan de más tiempo. Así, no es conveniente exigir demasiado pronto de un amigo o familiar en duelo, ya que precisan de tiempo para superarlo de una forma adecuada que les evite problemas en el futuro.
      El duelo que no se resuelve
      Existen personas que parecen no experimentar ningún tipo de duelo. No lloran en el funeral, evitan cualquier mención a su pérdida y regresan a su vida normal muy rápidamente. Esta es su forma normal de afrontar la pérdida y no resultan perjudicados. Pero otras personas pueden sufrir síntomas físicos extraños o episodios repetidos de depresión en los años posteriores.
      Algunas personas no tienen la oportunidad de desarrollar un duelo adecuado ya que las demandas, familiares o laborales, que han de afrontar tras la pérdida no se lo permiten. En ocasiones, el problema es que la pérdida no es vista como algo propio. Esto ocurre con frecuencia, aunque no siempre, en aquellas personas que han tenido un aborto. De nuevo, pueden seguir períodos frecuentes de depresión.
      En otros casos, la fase inicial del duelo caracterizada por aturdimiento e incredulidad puede persistir en el tiempo. Los años pueden pasar y la persona en duelo puede encontrar difícil creer que la persona que amaba esté muerta. Otros serán incapaces de pensar en cualquier otra cosa pudiendo llegar a convertir la habitación del fallecido en un santuario dedicado a su memoria.
      Ocasionalmente la depresión que tiene lugar en cada duelo puede hacerse tan intensa que se rechacen la comida y la bebida y que surjan pensamientos suicidas que hagan necesaria la intervención de su médico de cabecera.
      Ayuda de su doctor
      Ocasionalmente, las noches de insomnio pueden prolongarse en el tiempo constituyendo un problema grave. Su médico de cabecera entonces podrá prescribirle algún fármaco hipnótico durante algunos días.
      Si la depresión persiste hasta el punto de afectar el apetito, el nivel de energía, y el sueño, podrán ser necesarios los fármacos antidepresivos, que como usted sabe no crean dependencia. Si la depresión todavía no mejora su médico de cabecera le remitirá a la consulta de su psiquiatra de zona.
      Las personas con dificultades en la resolución de su duelo pueden obtener ayuda de su médico de cabecera o de las diferentes ONG u organizaciones religiosas existentes. Para algunos será suficiente el encontrarse y hablar con personas que han pasado por la misma experiencia que ellos. Otros precisarán acudir a un consejero o psicoterapeuta, bien en grupo o de forma individual, durante cierto tiempo.
      El duelo vuelve patas arriba nuestro mundo y es una de las experiencias más dolorosas que los seres humanos tenemos que superar. Puede ser extraño, terrible o sobrecogedor. A pesar de ello, es parte de la vida que hemos de afrontar y generalmente no requiere de atención médica. Para aquellos que lo precisen, la ayuda está disponible, no sólo por parte de sus médicos de cabecera, sino también de las diferentes organizaciones no gubernamentales y religiosas existentes.

      Duelo Infantil

      El anhelo del hijo por el padre muerto es especialmente intenso y penoso, sobre todo cuando las cosas se vuelven más difíciles de lo que eran antes. Ante la noticia de pérdida de un padre algunos niños lloran otros, en cambio, no. La tendencia a llorar se manifiesta poco en niños menores de 5 años y en los mayores de 10 es prolongada.
      Al igual que los adultos, algunos niño tienen en ocasiones imágenes vívidas del padre muerto, las que están vinculadas con la esperanza de su regreso.
      Cuando las condiciones son favorables, el duelo se caracteriza por recuerdos e imágenes de la persona muerta, además de tristeza por su muerte.
      En el duelo patológico, el niño tiene dificultades para expresar lo que siente, generalmente se debe a que los padres reprimen sus sentimientos, o porqué no saben como ayudar al niño a superar esto.
      Luego de la pérdida de un padre se debe estar atento al comportamiento o reacción de un niño para poder ayudarlo a tiempo y evitar que algún tipo de conducta desadaptativa se fije en él.
      Finalmente, creemos que sería importante el pronto inicio de una investigación seria en este campo ya que la bibliografía e información son escasos, lo que puede presentar problemas al clínico en un caso de éstos, ya que tendría que actuar en forma experiencial lo que implica un gran gasto de energía tanto para él como para el paciente.

      ASPECTOS QUE INFLUYEN EN LA SITUACIÓN DE DUELO.

      El camino que tome el duelo, esta profundamente influido por la manera en que sea tratado, el padre sobreviviente, por sus parientes y amigos durante las semanas y meses que sigan a la pérdida.

      1.- Lo que se le dice al niño y cuando se le dice:

      Los adultos suelen estar presentes cuando muere un deudo o pariente, si no lo están, la información le llega de todas maneras en forma pronta. En cambio, en nuestra sociedad, esto no ocurre con los niños, y la información suele llegárles en forma tardía y equívoca. Debido a esto muchas veces la respuesta del niño no está en consonancia con lo ocurrido.
      Cuando muere uno de los padres, casi siempre es el progenitor sobreviviente el que informa a los hijos de éste hecho, lo que obviamente es un paso penoso y difícil.
      En la mayor parte de los casos, esta información se entrega en forma inmediata, pero en algunos llega a postergarse por semanas e incluso meses.
      Generalmente, se le informa al niño que el padre muerto se ha ido de viaje o que está en el hospital. El padre sobreviviente es muy llevado a decir, también al niño, que el otro se fue al cielo, esto en una familia devota no presenta mayores dificultades, pero cuando la familia no lo es se crean dificultades pues hay una discrepancia entre lo que el padre cree y lo que se le dice al niño. En este caso, el cielo, para el niño, no pasa a ser diferente de otros lugares físicos como Rancagua, Arica, etc, y el niño comienza a preguntar donde queda este lugar, quienes viven ahí, etc. El niño, suele creer entonces que el padre muerto regresará pronto; Ej: a un niño de 4 años le dijeron que su padre muerto se había ido al cielo, el día de su cumpleaños lloró porque éste no llegó a verlo.
      Otra explicación que se les da a los niños cuando muere alguien es que esta persona se ha ido a dormir, el niño no entiende que se trata sólo de una metáfora y para él, el irse a dormir, pasa a convertirse en un hecho peligroso.

      Ahora bien, los dos tipos de informaciones decisivas que se le deben entregar al niño son:

      - El padre muerto no regresará.
      - El cuerpo se encuentra sepultado bajo tierra.

      Esta información es difícil de entregar porqué el padre sobreviviente busca proteger al hijo de la impresión de muerte y de la situación de duelo.
      Por lo común no se lleva al niño al entierro, y si se lo lleva, no se le explica la razón de estar ahí; Ej: dos hijos son llevados al entierro de uno de sus padres, pero ellos no sabían que es lo que estaba sucediendo allí, ni tampoco se atrevían a preguntar.
      Se debe tener en cuenta que los niños interpretan rápidamente los signos, y cuando un padre teme expresar sus sentimientos, los hijos también reprimen los suyos y dejan de hacer preguntas al respecto, por este motivo algunos niños suelen negar la muerte de un padre.
      - Lo que se debe hacer:

      -El 1º paso consiste en brindar apoyo al padre sobreviviente de manera tal que pueda reflexionar sobre lo ocurrido. Se le debe ayudar a expresar sus sentimientos e impulsos, de esta manera el duelo toma un camino sano. Una vez producido esto, se hace menos dura la tarea de incluir a los hijos en el proceso de duelo.

      -El padre y los hijos pueden expresar en común sus sentimientos.

      -Finalmente debe considerarse que sólo patologías y confusión nacen al ocultar la información de muerte a un niño, o cuando se reprimen sus sentimientos. Sólo cuando se les da información verdadera y el apoyo necesario, los niños son capaces de asumir y responder al duelo en forma realista y sana.

      2.- Ideas del Niño sobre la muerte:

      Las ideas de muerte de un niño derivan de sus tradiciones familiares y de la relación con su grupo de pares.
      Los niños comienzan a preguntar sobre la muerte cuando ven a un insecto o a un ratón muerto; es importante, en este momento, responder todas sus dudas para que se forme en él una adecuada idea de muerte. Lo más importante es decir al niño desde pequeño que todos vamos a morir algún día, que esta es una ley de la naturaleza y que en ese momento es natural sentir pena y deseos de que esa persona regrese con nosotros.

      3.- Consideraciones Favorables al Duelo

      Siempre que las condiciones sean favorables, todo niño va a llorar a un padre desaparecido, igual que en el duelo sano del adulto.
      Las condiciones para el duelo infantil no son tan diferentes a las del duelo del adulto. Las más significativas son:

      - Que haya mantenido una relación razonablemente segura y afectuosa con sus padres antes de sufrir la pérdida.

      - Que se le dé información precisa sobre lo ocurrido, que se le permita hacer toda clase de preguntas y se le conteste del modo más honesto posible, que participe en la aflicción de la familia e incluso en las ceremonias fúnebres.

      - Que cuente con la consoladora presencia del padre sobreviviente, sino es posible, de un sustituto de confianza y que tenga la seguridad de que esa relación habrá de continuar.

      Reconocemos que en la realidad estas condiciones son difíciles de reunir. Después de la muerte de un padre, el niño o el adolescente generalmente anhela su presencia con tanta persistencia como un adulto, a veces abriga la esperanza de que el padre desaparecido pueda volver, otras veces reconoce de mala gana que eso no puede ser y se pone triste. A veces se puede comprobar que experimenta una viva sensación de la presencia de la persona muerta. Puede tener estallidos de cólera por la pérdida sufrida y en otras sentimientos de culpabilidad, también teme que el padre sobreviviente muera, es decir el resultado de una pérdida es temer sufrir otra pérdida. A menudo se encontrará ansioso y tendrá conductas difíciles de comprender.
      Cuanto menor es el niño menos posibilidades hay de que el duelo se parezca al de un adulto. Cuando las condiciones son favorables, el duelo de los niños se caracteriza por recuerdos e imágenes persistentes de la persona y por repetidos accesos de anhelo y tristeza, especialmente en reuniones de familia y aniversarios o cuando una nueva relación empieza a marchar mal, esto es importante cuando se espera que un niño con duelo establezca una nueva relación. El niño debe aprender a diferenciar la relación anterior de la nueva para que ésta prospere, esto es más decisivo aún cuando se trata de una nueva figura parental, pues surgen las comparaciones que son inevitables y penosas.
      El niño responderá mejor a los nuevos rostros si el padre sobreviviente y/o la nueva figura parental son sensibles al recuerdo del niño por la relación anterior.

      4.- Respuesta a la Partida

      El niño frente a la pérdida reacciona de diferentes maneras, algunas de las respuestas a la pérdida que tienen implicaciones prácticas son la ansiedad, cólera y culpa:

      La ansiedad: un niño que sufrió una pérdida teme sufrir otra. Esta actitud lo hará especialmente sensible a toda separación de la figura que cumple con las funciones de maternidad y también a cualquier hecho que le parezca indicar otra pérdida, es propenso a buscar consuelo en algún juguete viejo o manta, algo esperable a su edad.

      Cólera o ira: algunos niños pequeños que pierden a un padre se ponen extremadamente furiosos por el hecho. Suelen pasa inadvertidos y por lo tanto no se consignan, especialmente cuando la cólera se expresa de manera indirecta.

      La culpa será abordada más adelante

      PÉRDIDA EN LA NIÑEZ Y TRASTORNO PSIQUIATRICO

      Cuando las condiciones de duelo son desfavorables, los niños a los que se les murió un padre suelen convertirse más que otros en pacientes psiquiatricos. La sintomatología dependerá de la forma en que fue elaborado el duelo. Estos niños muestran extremada pesadumbre emocional durante la primera parte de la vida adulta.
      Se ha hecho un estudio con la intención de seguir la evolución de niños que sufrieron una perdida hasta sus 30 años y compararlos con la evolución de niños que no sufrieron ninguna pérdida.
      Existe una significativa correlación entre el sexo del niño remitido a tratamiento y el sexo del padre muerto. Es más frecuente en niñas que se les murió la madre, y en niños que se les murió el padre. Los síntomas y problemas presentados por los niños suelen, a si mismo, tomar la forma de enfermedades neuróticas o trastornos neuróticos, como conducta antisocial o delincuencia.
      Los factores posteriores a la muerte son tan o más importante que la muerte misma en cuanto a la aparición de la misma. La mayoría de los procesos patológicos son el producto de la interacción de condiciones adversas posteriores a la pérdida con los procesos de duelo puestos en marcha por ello.

      De todas las atribuidas a la pérdida temprana la conducta suicida es la que más aparece en el testimonio, otras son

      - Mostrar alto grado de apego ansioso (sobre dependencia).

      - Desarrollar afecciones depresivas de gravedad que llegan incluso a calificarse como psicóticas.

      Con respecto a las depresiones, las ideas suicidas son más elaboradas y persistentes que en los otros grupos (separación y divorcio), muchas veces les resultaban difíciles de controlar por lo que buscan ayuda para protegerse. Muchos de los intentos suicidas estaban precedidos por la pérdida o por la amenaza de una pérdida de una persona importante para ellos.

      1.- Motivos que conducen al suicidio:

      El deseo de reunirse con una persona muerta.

      El deseo de vengarse de una persona muerta por haberse ido, deseo que puede tomar la forma de deseos asesinos contra uno mismo suscitados por una persona que se ha ido o bien deseos de abandonar a otra persona en represalia.

      El deseo de destruir el sí-mismo a fin de acallar un abrumador sentimiento de culpa por haber contribuido a una muerte.

      La sensación de que la vida no vale la pena de ser vivida sin ninguna futura perspectiva de una relación amorosa con otra persona.

      2.- Motivos para hacer una amenaza de suicidio:

      El deseo de obtener una respuesta solícita de una figura de apego a la que se siente negligente; éste es el bien conocido grito de ayuda.

      El deseo de castigar a una figura de apego para obligarla así a ser más atenta.

      VARIEDADES PATOLÓGICAS

      1.- Ansiedad Persistente.

      A) Temor a sufrir otra pérdida:
      Quienes pierden a un padre temen perder también al otro, ya sea por abandono o por muerte. Esto puede evitarse si es que se le explica en forma clara al niño la causa de muerte del otro padre, respondiendo, además todas sus preguntas al respecto. También deben evitarse observaciones que directa o indirectamente

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      Consejería Cristiana es una introducción a la consejería bíblica que el pastor puede aplicar a las necesidades de las personas que buscan su ayuda.  Se estudia el comportamiento del hombre y los factores que forjan su carácter para comprender mejor la condición humana.  Esta matería representa una investigación del educador cristiano y rector del Seminario Reina Valera, Gilberto Abels.

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        Policiaca ¡Mueren un abogado y un médico! Tragedia familiar en el Libramiento Sur Daniel Roldán Zimbrón. Foto: El Sudcaliforniano El Sudcaliforniano 22
      Mensaje 2 de 3 , 22 jun 2010
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        Policiaca
        ¡Mueren un abogado y un médico!
        Tragedia familiar en el Libramiento Sur Daniel Roldán Zimbrón. Foto: El Sudcaliforniano
        El Sudcaliforniano
        22 de junio de 2010


        El licenciado Gerardo Pérez Luna, de 32 años de edad -abogado de la Aseguradora Quálitas- y el doctor Gaspar Octavio Valdez Hermández, de 52 años de edad, perdieron la vida ayer a las 04:20 horas, en un accidente automovilístico tipo choque entre vehículos y volcadura.

        El accidente ocurrió en Libramiento Sur Daniel Roldán Zimbrón entre Las Américas y Calzada Forjadores de Sudcalifornia.

        Peritos de la Policía Municipal Preventiva señalan que el occiso Gerardo Pérez Luna, conducía en exceso de velocidad e invadió carril de circulación. Quedó muerto en el lugar de los hechos y el médico murió al ingresar a la Clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social -IMSS-.

        Los uniformados manifestaron que el abogado conducía un vehículo clase automóvil, tipo Vagoneta color rojo, modelo 2002, marca Mercury, línea Montainer.

        Su cuerpo sin vida quedó sobre la carpeta asfáltica sin calzado y al realizar la inspección ocular del interior de la cabina, se observó del lado del conductor sobre el piso del vehículo sobre la zona del pie del freno y acelerador un par de calzado (sandalias de tela y material sintético color café del número 10).

        El vehículo dos: Clase automóvil, tipo Vagoneta color gris, modelo 2004, marca Dodge, línea Durango, número de serie 1P8HD58D64F197806, conducido por el médico Gaspar Octavio Valdez Hernández, de 52 años de edad, quien como se dijo en renglones anteriores murió en la clínica del IMSS.

        En el accidente resultó lesionado Samir Víctor Manuel Cosío Sánchez, acompañante del conductor del vehículo número uno, el cual fue trasladado a bordo de la unidad oficial F-03, a la Clínica Hospital Militar ubicada en Forjadores de Sudcalifornia colindado con la Calzada Luis Donaldo Colosio Murrieta, donde fue estabilizado y posteriormente fue trasladado al Hospital General Juan María Salvatierra, siendo ingresado al área de Urgencias, teniendo hasta el momento un pronóstico reservado de lesiones hasta tener los resultados de los estudios de gabinete.
         
         
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        Consejeros de grupos de apoyo

        Fernando L.

        Su Consejero de

        Confianza

         


        --- El mar 22-jun-10, El Consejero <sereno_dia@...> escribió:

        De: El Consejero <sereno_dia@...>
        Asunto: [consejeria_biblica] Atacan despacho de abogados; 1 muerto
        A: "Consejeria Biblica" <consejeria_biblica@...>
        Fecha: martes, 22 de junio de 2010, 19:17

         

         

         

        Policía
        Atacan despacho de abogados; 1 muerto
        El abogado Marco Antonio Posada Acevedo se lanzó al vacío para evitar ser ejecutado.
        Aparte hay otros cuatro heridos
        El Sol del Centro
        22 de junio de 2010


        Armando Jimenez Cruz, El Sol del Centro.

        Aguascalientes, Ags. Al menos dos sujetos irrumpieron violentamente en la oficina donde se encontraban tres abogados, la recepcionista y su novio. Iban por uno de los litigantes quienes al ver que los desconocidos iban armados, se lanzó desde el tercer piso del edificio que se ubica en la calle Poder Legislativo, en las inmediaciones de La Purísima. A la joven secretaria la hirieron a cachazos mientras que a su pareja y a dos licenciados los balearon. Los agresores se dieron a la fuga En los primeros minutos de la madrugada de hoy, reportaron el deceso de uno de los profesionistas que recibió un balazo en la cabeza.

        Artero ataque se perpetró anoche en las oficinas de unos abogados, ubicadas en el tercer piso del edificio que consta de cuatro. Tras las primeras investigaciones llevadas a cabo por la policía, al parecer fueron contratados por la delincuencia organizada para que ejecutaran a uno de ellos, que fue el que se lanzó al vacío, resultando con fractura de cadera, de decúbito y radio y otra en la muñeca.

        Este abogado fue identificado como Marco Antonio Posada, mientras que el licenciado con el que compartía el despacho y que resultó herido de un balazo a la altura del pecho y otro en la cabeza, -al parecer de rozón- fue identificado como Fernando Martínez Lozano.

        El otro herido de bala fue el novio de la recepcionista quien no había sido identificado, al igual que la joven secretaria, debido a que los agentes del Grupo Homicidios al filo de la medianoche iniciaron las investigaciones, debido a que esperaban que los lesionados recibieran la atención médica que requerían.

        Hubo otro abogado identificado como Jaime Fabián Gutiérrez Rodríguez quien recibió un balazo en la cabeza y en los primeros minutos de hoy, dejó de existir.

        De manera extraoficial, se logró saber que el abogado que se lanzó desde el tercer piso, es la defensa de Sherlyn Aparicio, quien actualmente se encuentra recluida en el CERESO, por su participación en la ejecución de la niña Jessica Montañez Trancoso, de nueve años, que conmocionó a los habitantes de San Francisco de los Romo.

        Sherlyn tenía relaciones de amasiato con el papá de Jessica y los problemas entre ambos fueron por cuestiones de droga.

        Hubo un testigo ocular de los hechos que es el abogado que ocupa el cuarto piso, quien manifestó en el lugar del artero ataque, que a las 20:15 horas aproximadamente, se encontraba en su oficina cuando de pronto escuchó gritos y al asomarse por la ventana, se pudo percatar que estaban golpeando a la secretaria a cachazos.

        Dijo que él vio únicamente dos sujetos cuando se asomó a otra ventana que comunica al exterior y vio tirado al abogado Marco Antonio Posada, quien se había lanzado al vacío y cayó en la azotea de la estética "Sara's Salón" la cual se ubica a un lado del edificio.

        El testigo manifestó que de inmediato cerró con seguro la puerta de su oficina e instantes después, escuchó detonaciones de arma de fuego.

        Trascendió que dos sujetos entraron al edificio, aunque no se descarta que pudieran haber sido más y cuando entrar al despacho del abogado Marco Antonio Posada, uno de ellos le gritó que se tirara al piso. En ese momento el profesionista atendía a dos personas de avanzada edad.

        La primera reacción que tuvo el abogado fue lanzarse por la ventana, mientras que el licenciado Fernando Martínez Lozano, intentó desarmar al segundo sujeto y tras un breve forcejeo, resultó herido al parecer de dos balazos.

        Mientras sucedía esto, la joven recepcionista fue atacada a cachazos por lo que de inmediato su novio salió en su defensa pero también fue herido por proyectiles de arma de fuego.

        Hubo testigos que aseguraron ver a dos sujetos que bajaban a toda prisa del edificio y huían hacia la calle Madero.

        Cabe mencionar que en el lugar de los hechos fue encontrado un casquillo percutido calibre .22 el cual fue asegurado por personal de Servicios Periciales.

        Por otra parte, se informó que agentes del Grupo Homicidios de la PME, han iniciado una exhaustiva investigación para tratar de establecer el móvil que originó el ataque al despacho de abogados.

        IDENTIFICAN A LOS LESIONADOS

        Posteriormente, la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, emitió un comunicado oficial en donde establece que fueron cinco los heridos.

        Se trata de Jaime Fabián Gutiérrez Rodríguez de entre 30 y 35 años; Eduardo Martínez Lozano de 41 y Gerardo de quien no se logró establecer sus apellidos. Ellos tres presentaron heridas en el cráneo, tórax y en la región occipital, respectivamente.

        Otro de los lesionados fue identificado como Marco Antonio Posada Acevedo de 40 años, quien presentó tres fracturas que se provocó, al momento de lanzarse al vacío.

        Asimismo, se informó que la recepcionista lesionada responde al nombre de Miriam Amézquita Parga quien traía una lesión en el cráneo, producto de un cachazo.

        Aparte del calibre percutido calibre .22, se logró establecer que agentes de la Policía Ministerial, aseguraron otros tres del mismo calibre y tres más útiles también calibre .22.

        Los únicos datos que se tienen de los agresores, son que ambos representaban una edad de 30 años aproximadamente; uno era de tez morena y otro robusto de tez blanca.

        MURIO UNO DE LOS HERIDOS

        En los primeros minutos de hoy, fue requerida la presencia del Agente del Ministerio Público en turno, adscrito a la PME, debido a que Jaime Fabián Gutiérrez Rodríguez había dejado de existir, a consecuencia del impacto de bala que recibió en la cabeza.

         
         
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          38. Duelo
        Consejería Cristiana es una introducción a la consejería bíblica que el pastor puede aplicar a las necesidades de las personas que buscan su ayuda.  Se estudia el comportamiento del hombre y los factores que forjan su carácter para comprender mejor la condición humana.  Esta matería representa una investigación del educador cristiano y rector del Seminario Reina Valera, Gilberto Abels.

        El Duelo

        Introducción
        El duelo es una experiencia común y dolorosa. Tarde o temprano todos experimentamos la pérdida de algún ser querido. Sin embargo, actualmente pensamos y hablamos muy poco sobre la muerte, quizás porque nos enfrentamos a la misma menos frecuentemente de lo que lo hacían nuestros antepasados. Para ellos, la muerte de un hermano, amigo o pariente era una experiencia habitual en su infancia o adolescencia. Para nosotros, este tipo de pérdida suele tener lugar más tarde un nuestras vidas. Por esta razón, no tenemos muchas oportunidades de aprender sobre el duelo -cómo sentirse, cómo obrar correctamente, que es " normal " o sobre como superarlo. A pesar de ello, no nos queda más remedio que afrontar el fallecimiento de nuestros seres queridos cuando este finalmente se produce.
        En este folleto usted encontrará información sobre algunas de las formas en las que nos afligimos tras la pérdida de alguien querido, sobre como en ocasiones no superamos el proceso de duelo, y sobre la ayuda disponible al respecto
        Duelo
        El duelo tiene lugar tras cualquier clase de pérdida, aunque suele ser más intenso tras el fallecimiento de algún ser querido. No es un sentimiento único, sino más bien una completa sucesión de sentimientos que precisan de cierto tiempo para ser superados, no siendo posible el acortar este período de tiempo.
        Aunque todos somos diferentes, el orden en que experimentamos estos sentimientos es muy similar para la mayoría de nosotros. El duelo es más frecuente tras el fallecimiento de alguien al que conocíamos desde hace algún tiempo. No obstante, parece claro que aquellas personas que han tenido un aborto o que han experimentado la pérdida de niños muy pequeños sufren una experiencia muy similar al duelo y precisan de la misma clase de cuidados y consideración.
        En las pocas horas o días que siguen al fallecimiento de un pariente cercano o de un amigo, la mayoría de los afectados se siente simplemente aturdida o confundida ya que no se llegan a creer lo que realmente ha ocurrido. Esta sensación puede tener lugar a pesar de que el fallecimiento hubiera sido esperado. Este entumecimiento o adormecimiento emocional puede ser de ayuda a la hora de afrontar los importantes cometidos que hay que llevar a cabo tras el fallecimiento, tales como el contactar con los demás parientes y la organización del funeral. Sin embargo, esta sensación de irrealidad puede llegar a ser un problema si persiste durante mucho tiempo. El ver el cuerpo del fallecido puede ser, para algunos, la forma de empezar a superar esta fase. De forma similar, para algunas personas, el funeral es una ocasión en la que se empieza a afrontar la realidad de lo acontecido. El ver el cuerpo del difunto o el atender al funeral puede llegar a ser muy doloroso, pero son las únicas formas de que disponemos para decir adiós a aquellos que hemos amado. Estas actividades pueden parecer tan dolorosas que puede surgir la tentación de no afrontarlas, aunque con frecuencia esto conduce en el futuro a una sensación de profundo disgusto.
        Pronto, no obstante, desaparece este aturdimiento que suele ser reemplazado por una intensa sensación de agitación y desasosiego con anhelo de la persona fallecida. El afectado por el duelo alberga en algún modo el deseo de encontrarse con el fallecido aunque sabe que esto es claramente imposible. Esto hace difícil el relajarse o concentrarse en cualquier actividad, así como también resulta difícil el dormir adecuadamente. Los sueños pueden ser extremadamente perturbadores. Algunas personas pueden sentir que "ven " a su persona amada en cualquier sitio al que van - la calle, el parque, alrededor de la casa, o en cualquier lugar en el que hubieran estado juntos con anterioridad. Los afectados frecuentemente se sienten muy "enfadados" en este momento del duelo, y suelen estarlo con los médicos y enfermeras que no evitaron su muerte, con sus familiares y amigos quienes no hicieron lo suficiente, o incluso con la persona fallecida porque los ha abandonado.
        Otro sentimiento común en el proceso del duelo suele ser el de culpa. Las personas en duelo con frecuencia piensan en todas aquellas cosas que les hubiera gustado decir y/o hacer y que no fueron posibles. Pueden incluso llegar a pensar que podrían haber actuado de una forma diferente y que esto hubiera podido evitar la muerte de su ser querido. Desde luego, la muerte generalmente está más allá del control de cualquiera y la persona en duelo puede necesitar que se lo recuerden. La culpa puede también surgir si se experimenta cierta sensación de alivio tras el fallecimiento de una persona afectada por una enfermedad particularmente penosa o muy dolorosa. Este sentimiento es natural, extremadamente comprensible y muy frecuente.
        Este estado de agitación es generalmente más intenso a las dos semanas del fallecimiento, aunque pronto se sigue de una sensación de tristeza tranquila o depresión, aislamiento y silencio. Estos cambios repentinos de emoción pueden confundir a los amigos o parientes pero son parte del modo normal de superar las diferentes etapas del proceso de duelo.
        Según la agitación disminuye, los períodos de depresión se hacen más frecuentes y alcanzan su máxima intensidad a las 4 o 6 semanas del fallecimiento. Los momentos de gran aflicción o pena pueden ocurrir en cualquier momento, desencadenados por personas, lugares o cosas que recuerdan a la persona fallecida. A algunas personas les resultan difíciles de comprender o embarazosos los momentos en los que la persona en duelo explota en lágrimas sin razón aparente. En esta etapa puede ser deseable el mantenerse apartado de aquellos que no comprenden totalmente o que no comparten el duelo. Sin embargo, el evitar a los demás puede acumular los problemas para el futuro y generalmente es mejor el intentar reintegrarse a las actividades habituales de cada persona tras aproximadamente un par de semanas. Durante este tiempo, a los demás puede pareceres que la persona en duelo desperdicia gran cantidad de tiempo sentada sin hacer nada. Lo cierto es que la persona en duelo generalmente piensa en esos momentos en el fallecido, recordando una y otra vez tanto los buenos como los malos momentos pasados juntos. Esta es una parte tranquila aunque esencial del afrontamiento.
        Con el paso del tiempo, el dolor intenso de la fase inicial del duelo comienza a desvanecerse. La depresión disminuye y empieza a ser posible pensar en otras cosas e incluso el mirar hacia el futuro. Sin embargo, la sensación de haber perdido parte de uno mismo nunca desaparece del todo. Para los cónyuges en duelo por el fallecimiento de su pareja existen continuos recordatorios de su nueva situación de soledad al ver a otras parejas juntas y a causa del bombardeo continuo de imágenes de familias felices en los medios de comunicación. Tras cierto tiempo, se hace posible el sentir de nuevo al completo, aun cuando haya desaparecido una parte de nosotros. Aún así, años más tarde podemos encontrarnos hablando como si él o ella todavía estuvieran aquí.
        Las etapas del duelo anteriormente descritas con frecuencia se superponen y se muestran de diferentes formas en diferentes personas. La mayoría de las personas en duelo suele recuperarse en el primer o segundo año tras el fallecimiento. La fase final del proceso de duelo es la desvinculació n de la persona fallecida y el comienzo de un nuevo tipo de vida. La depresión desaparece por completo, el sueño mejora y el nivel de energía retorna a la normalidad. El deseo sexual, que puede haber desaparecido por algún tiempo, ahora regresará - esto es bastante normal y en absoluto hay que avergonzarse de ello.
        Como vemos, no existe una forma estándar de duelo. Además, las personas pertenecientes a diferentes culturas suelen afrontar la muerte de formas bien diferentes. A través de los siglos, la gente de las diferentes partes del mundo ha desarrollado sus propias ceremonias y rituales para afrontar la muerte. En algunas comunidades la muerte es concebida únicamente como un paso más en el ciclo continuo de la vida a la muerte más que como un final absoluto. Los rituales y ceremonias del duelo pueden ser muy públicos y demostrativos o privados y tranquilos. En algunas culturas el período de duelo es fijo, en otras no. Aunque los sentimientos experimentados por las personas en duelo en las diferentes culturas pueden ser similares, sus formas de expresarle pueden ser muy diferentes.
        Niños y adolescentes
        Aún cuando los niños no suelen comprender el significado de la muerte hasta que no tienen 3 ó 4 años de edad, sí experimentan la pérdida de parientes cercanos de forma bastante similar a como lo hacen los adultos. No hay dudas de que, aún desde la infancia, los niños se afligen y sufren una gran pena.
        Sin embargo, los niños perciben el tiempo de forma diferente a como lo hacen los adultos, lo cual hace que puedan pasar por las etapas del duelo bastante rápidamente. En sus primeros años en la escuela los niños pueden sentirse responsables por el fallecimiento de un familiar y por lo tanto pueden necesitar ser reafirmados y tranquilizados al respecto. Los jóvenes pueden no hablar de su duelo por miedo de añadir sobrecargas adicionales a los adultos que les rodean. El duelo de niños y adolescentes y sus necesidades de duelo no deben ser pasadas por alto cuando un miembro de la familia ha fallecido y deberían ser incluidos en los arreglos del funeral.
        Cómo pueden ayudar a los amigos y familiares
        Los familiares y amigos pueden ayudar dedicando tiempo a la persona que está en duelo. No se necesitan demasiadas palabras de consuelo sino más bien la voluntad de estar con ellos durante el período de tiempo de su dolor y pena. Un brazo amable sobre los hombros expresará atención y apoyo cuando las palabras no son suficientes. Es importante que, si lo desean, las personas en duelo puedan llorar ante alguien con quien puedan hablar sobre sus sentimientos de dolor y pena sin que se les diga que se sobrepongan. Con el tiempo, ellos podrán superarlo, pero primero necesitan hablar y llorar. A algunas personas les puede resultar difícil el comprender porqué el que está en duelo persiste en hablar sobre lo mismo una y otra vez, pero esto forma parte del proceso normal de resolución del duelo y debe ser estimulado. Si usted no sabe que decir, o incluso no sabe si hablar sobre ello o no, sea honesto y dígalo. Esto dará a la persona en duelo una oportunidad para expresarle su deseo, qué es lo que quiere. Con frecuencia los demás evitan el mencionar el nombre de la persona fallecida por miedo al trastorno que esto pueda causar. Sin embargo, la persona en duelo puede interpretar este hecho como que los demás han olvidado su pérdida, añadiendo una sensación de soledad a sus sentimientos de dolor.
        Debe recordarse que las ocasiones festivas y los aniversarios (no solamente de la muerte sino también de la boda o el cumpleaños) son momentos particularmente dolorosos en los que los familiares y amigos deben hacer un esfuerzo especial por estar cerca de la persona afligida por el duelo.
        La ayuda práctica con la limpieza, las compras o el cuidado de los niños puede aliviar la sobrecarga que implica el estar solo. Los cónyuges ancianos en duelo pueden precisar de ayuda con aquellos cometidos que el cónyuge fallecido solía asumir, como encargarse de las facturas, cocinar, las labores de la casa, revisar el coche, etc.
        Es importante el conceder a la persona en duelo el tiempo suficiente para la superación del mismo. Algunas personas parecen superar la pérdida rápidamente, pero otras precisan de más tiempo. Así, no es conveniente exigir demasiado pronto de un amigo o familiar en duelo, ya que precisan de tiempo para superarlo de una forma adecuada que les evite problemas en el futuro.
        El duelo que no se resuelve
        Existen personas que parecen no experimentar ningún tipo de duelo. No lloran en el funeral, evitan cualquier mención a su pérdida y regresan a su vida normal muy rápidamente. Esta es su forma normal de afrontar la pérdida y no resultan perjudicados. Pero otras personas pueden sufrir síntomas físicos extraños o episodios repetidos de depresión en los años posteriores.
        Algunas personas no tienen la oportunidad de desarrollar un duelo adecuado ya que las demandas, familiares o laborales, que han de afrontar tras la pérdida no se lo permiten. En ocasiones, el problema es que la pérdida no es vista como algo propio. Esto ocurre con frecuencia, aunque no siempre, en aquellas personas que han tenido un aborto. De nuevo, pueden seguir períodos frecuentes de depresión.
        En otros casos, la fase inicial del duelo caracterizada por aturdimiento e incredulidad puede persistir en el tiempo. Los años pueden pasar y la persona en duelo puede encontrar difícil creer que la persona que amaba esté muerta. Otros serán incapaces de pensar en cualquier otra cosa pudiendo llegar a convertir la habitación del fallecido en un santuario dedicado a su memoria.
        Ocasionalmente la depresión que tiene lugar en cada duelo puede hacerse tan intensa que se rechacen la comida y la bebida y que surjan pensamientos suicidas que hagan necesaria la intervención de su médico de cabecera.
        Ayuda de su doctor
        Ocasionalmente, las noches de insomnio pueden prolongarse en el tiempo constituyendo un problema grave. Su médico de cabecera entonces podrá prescribirle algún fármaco hipnótico durante algunos días.
        Si la depresión persiste hasta el punto de afectar el apetito, el nivel de energía, y el sueño, podrán ser necesarios los fármacos antidepresivos, que como usted sabe no crean dependencia. Si la depresión todavía no mejora su médico de cabecera le remitirá a la consulta de su psiquiatra de zona.
        Las personas con dificultades en la resolución de su duelo pueden obtener ayuda de su médico de cabecera o de las diferentes ONG u organizaciones religiosas existentes. Para algunos será suficiente el encontrarse y hablar con personas que han pasado por la misma experiencia que ellos. Otros precisarán acudir a un consejero o psicoterapeuta, bien en grupo o de forma individual, durante cierto tiempo.
        El duelo vuelve patas arriba nuestro mundo y es una de las experiencias más dolorosas que los seres humanos tenemos que superar. Puede ser extraño, terrible o sobrecogedor. A pesar de ello, es parte de la vida que hemos de afrontar y generalmente no requiere de atención médica. Para aquellos que lo precisen, la ayuda está disponible, no sólo por parte de sus médicos de cabecera, sino también de las diferentes organizaciones no gubernamentales y religiosas existentes.

        Duelo Infantil

        El anhelo del hijo por el padre muerto es especialmente intenso y penoso, sobre todo cuando las cosas se vuelven más difíciles de lo que eran antes. Ante la noticia de pérdida de un padre algunos niños lloran otros, en cambio, no. La tendencia a llorar se manifiesta poco en niños menores de 5 años y en los mayores de 10 es prolongada.
        Al igual que los adultos, algunos niño tienen en ocasiones imágenes vívidas del padre muerto, las que están vinculadas con la esperanza de su regreso.
        Cuando las condiciones son favorables, el duelo se caracteriza por recuerdos e imágenes de la persona muerta, además de tristeza por su muerte.
        En el duelo patológico, el niño tiene dificultades para expresar lo que siente, generalmente se debe a que los padres reprimen sus sentimientos, o porqué no saben como ayudar al niño a superar esto.
        Luego de la pérdida de un padre se debe estar atento al comportamiento o reacción de un niño para poder ayudarlo a tiempo y evitar que algún tipo de conducta desadaptativa se fije en él.
        Finalmente, creemos que sería importante el pronto inicio de una investigación seria en este campo ya que la bibliografía e información son escasos, lo que puede presentar problemas al clínico en un caso de éstos, ya que tendría que actuar en forma experiencial lo que implica un gran gasto de energía tanto para él como para el paciente.

        ASPECTOS QUE INFLUYEN EN LA SITUACIÓN DE DUELO.

        El camino que tome el duelo, esta profundamente influido por la manera en que sea tratado, el padre sobreviviente, por sus parientes y amigos durante las semanas y meses que sigan a la pérdida.

        1.- Lo que se le dice al niño y cuando se le dice:

        Los adultos suelen estar presentes cuando muere un deudo o pariente, si no lo están, la información le llega de todas maneras en forma pronta. En cambio, en nuestra sociedad, esto no ocurre con los niños, y la información suele llegárles en forma tardía y equívoca. Debido a esto muchas veces la respuesta del niño no está en consonancia con lo ocurrido.
        Cuando muere uno de los padres, casi siempre es el progenitor sobreviviente el que informa a los hijos de éste hecho, lo que obviamente es un paso penoso y difícil.
        En la mayor parte de los casos, esta información se entrega en forma inmediata, pero en algunos llega a postergarse por semanas e incluso meses.
        Generalmente, se le informa al niño que el padre muerto se ha ido de viaje o que está en el hospital. El padre sobreviviente es muy llevado a decir, también al niño, que el otro se fue al cielo, esto en una familia devota no presenta mayores dificultades, pero cuando la familia no lo es se crean dificultades pues hay una discrepancia entre lo que el padre cree y lo que se le dice al niño. En este caso, el cielo, para el niño, no pasa a ser diferente de otros lugares físicos como Rancagua, Arica, etc, y el niño comienza a preguntar donde queda este lugar, quienes viven ahí, etc. El niño, suele creer entonces que el padre muerto regresará pronto; Ej: a un niño de 4 años le dijeron que su padre muerto se había ido al cielo, el día de su cumpleaños lloró porque éste no llegó a verlo.
        Otra explicación que se les da a los niños cuando muere alguien es que esta persona se ha ido a dormir, el niño no entiende que se trata sólo de una metáfora y para él, el irse a dormir, pasa a convertirse en un hecho peligroso.

        Ahora bien, los dos tipos de informaciones decisivas que se le deben entregar al niño son:

        - El padre muerto no regresará.
        - El cuerpo se encuentra sepultado bajo tierra.

        Esta información es difícil de entregar porqué el padre sobreviviente busca proteger al hijo de la impresión de muerte y de la situación de duelo.
        Por lo común no se lleva al niño al entierro, y si se lo lleva, no se le explica la razón de estar ahí; Ej: dos hijos son llevados al entierro de uno de sus padres, pero ellos no sabían que es lo que estaba sucediendo allí, ni tampoco se atrevían a preguntar.
        Se debe tener en cuenta que los niños interpretan rápidamente los signos, y cuando un padre teme expresar sus sentimientos, los hijos también reprimen los suyos y dejan de hacer preguntas al respecto, por este motivo algunos niños suelen negar la muerte de un padre.
        - Lo que se debe hacer:

        -El 1º paso consiste en brindar apoyo al padre sobreviviente de manera tal que pueda reflexionar sobre lo ocurrido. Se le debe ayudar a expresar sus sentimientos e impulsos, de esta manera el duelo toma un camino sano. Una vez producido esto, se hace menos dura la tarea de incluir a los hijos en el proceso de duelo.

        -El padre y los hijos pueden expresar en común sus sentimientos.

        -Finalmente debe considerarse que sólo patologías y confusión nacen al ocultar la información de muerte a un niño, o cuando se reprimen sus sentimientos. Sólo cuando se les da información verdadera y el apoyo necesario, los niños son capaces de asumir y responder al duelo en forma realista y sana.

        2.- Ideas del Niño sobre la muerte:

        Las ideas de muerte de un niño derivan de sus tradiciones familiares y de la relación con su grupo de pares.
        Los niños comienzan a preguntar sobre la muerte cuando ven a un insecto o a un ratón muerto; es importante, en este momento, responder todas sus dudas para que se forme en él una adecuada idea de muerte. Lo más importante es decir al niño desde pequeño que todos vamos a morir algún día, que esta es una ley de la naturaleza y que en ese momento es natural sentir pena y deseos de que esa persona regrese con nosotros.

        3.- Consideraciones Favorables al Duelo

        Siempre que las condiciones sean favorables, todo niño va a llorar a un padre desaparecido, igual que en el duelo sano del adulto.
        Las condiciones para el duelo infantil no son tan diferentes a las del duelo del adulto. Las más significativas son:

        - Que haya mantenido una relación razonablemente segura y afectuosa con sus padres antes de sufrir la pérdida.

        - Que se le dé información precisa sobre lo ocurrido, que se le permita hacer toda clase de preguntas y se le conteste del modo más honesto posible, que participe en la aflicción de la familia e incluso en las ceremonias fúnebres.

        - Que cuente con la consoladora presencia del padre sobreviviente, sino es posible, de un sustituto de confianza y que tenga la seguridad de que esa relación habrá de continuar.

        Reconocemos que en la realidad estas condiciones son difíciles de reunir. Después de la muerte de un padre, el niño o el adolescente generalmente anhela su presencia con tanta persistencia como un adulto, a veces abriga la esperanza de que el padre desaparecido pueda volver, otras veces reconoce de mala gana que eso no puede ser y se pone triste. A veces se puede comprobar que experimenta una viva sensación de la presencia de la persona muerta. Puede tener estallidos de cólera por la pérdida sufrida y en otras sentimientos de culpabilidad, también teme que el padre sobreviviente muera, es decir el resultado de una pérdida es temer sufrir otra pérdida. A menudo se encontrará ansioso y tendrá conductas difíciles de comprender.
        Cuanto menor es el niño menos posibilidades hay de que el duelo se parezca al de un adulto. Cuando las condiciones son favorables, el duelo de los niños se caracteriza por recuerdos e imágenes persistentes de la persona y por repetidos accesos de anhelo y tristeza, especialmente en reuniones de familia y aniversarios o cuando una nueva relación empieza a marchar mal, esto es importante cuando se espera que un niño con duelo establezca una nueva relación. El niño debe aprender a diferenciar la relación anterior de la nueva para que ésta prospere, esto es más decisivo aún cuando se trata de una nueva figura parental, pues surgen las comparaciones que son inevitables y penosas.
        El niño responderá mejor a los nuevos rostros si el padre sobreviviente y/o la nueva figura parental son sensibles al recuerdo del niño por la relación anterior.

        4.- Respuesta a la Partida

        El niño frente a la pérdida reacciona de diferentes maneras, algunas de las respuestas a la pérdida que tienen implicaciones prácticas son la ansiedad, cólera y culpa:

        La ansiedad: un niño que sufrió una pérdida teme sufrir otra. Esta actitud lo hará especialmente sensible a toda separación de la figura que cumple con las funciones de maternidad y también a cualquier hecho que le parezca indicar otra pérdida, es propenso a buscar consuelo en algún juguete viejo o manta, algo esperable a su edad.

        Cólera o ira: algunos niños pequeños que pierden a un padre se ponen extremadamente furiosos por el hecho. Suelen pasa inadvertidos y por lo tanto no se consignan, especialmente cuando la cólera se expresa de manera indirecta.

        La culpa será abordada más adelante

        PÉRDIDA EN LA NIÑEZ Y TRASTORNO PSIQUIATRICO

        Cuando las condiciones de duelo son desfavorables, los niños a los que se les murió un padre suelen convertirse más que otros en pacientes psiquiatricos. La sintomatologí a dependerá de la forma en que fue elaborado el duelo. Estos niños muestran extremada pesadumbre emocional durante la primera parte de la vida adulta.
        Se ha hecho un estudio con la intención de seguir la evolución de niños que sufrieron una perdida hasta sus 30 años y compararlos con la evolución de niños que no sufrieron ninguna pérdida.
        Existe una significativa correlación entre el sexo del niño remitido a tratamiento y el sexo del padre muerto. Es más frecuente en niñas que se les murió la madre, y en niños que se les murió el padre. Los síntomas y problemas presentados por los niños suelen, a si mismo, tomar la forma de enfermedades neuróticas o trastornos neuróticos, como conducta antisocial o delincuencia.
        Los factores posteriores a la muerte son tan o más importante que la muerte misma en cuanto a la aparición de la misma. La mayoría de los procesos patológicos son el producto de la interacción de condiciones adversas posteriores a la pérdida con los procesos de duelo puestos en marcha por ello.

        De todas las atribuidas a la pérdida temprana la conducta suicida es la que más aparece en el testimonio, otras son

        - Mostrar alto grado de apego ansioso (sobre dependencia) .

        - Desarrollar afecciones depresivas de gravedad que llegan incluso a calificarse como psicóticas.

        Con respecto a las depresiones, las ideas suicidas son más elaboradas y persistentes que en los otros grupos (separación y divorcio), muchas veces les resultaban difíciles de controlar por lo que buscan ayuda para protegerse. Muchos de los intentos suicidas estaban precedidos por la pérdida o por la amenaza de una pérdida de una persona importante para ellos.

        1.- Motivos que conducen al suicidio:

        El deseo de reunirse con una persona muerta.

        El deseo de vengarse de una persona muerta por haberse ido, deseo que puede tomar la forma de deseos asesinos contra uno mismo suscitados por una persona que se ha ido o bien deseos de abandonar a otra persona en represalia.

        El deseo de destruir el sí-mismo a fin de acallar un abrumador sentimiento de culpa por haber contribuido a una muerte.

        La sensación de que la vida no vale la pena de ser vivida sin ninguna futura perspectiva de una relación amorosa con otra persona.

        2.- Motivos para hacer una amenaza de suicidio:

        El deseo de obtener una respuesta solícita de una figura de apego a la que se siente negligente; éste es el bien conocido grito de ayuda.

        El deseo de castigar a una figura de apego para obligarla así a ser más atenta.

        VARIEDADES PATOLÓGICAS

        1.- Ansiedad Persistente.

        A) Temor a sufrir otra pérdida:
        Quienes pierden a un padre temen perder también al otro, ya sea por abandono o por muerte. Esto puede evitarse si es que se le explica en forma clara al niño la causa de muerte del otro padre, respondiendo, además todas sus preguntas al respecto. También deben evitarse observaciones que directa o indirectamente hagan al niño sentirse responsable de la muerte del padre o del estado de salud del sobreviviente.
        Otra cosa que generalmente no se considera, es el efecto que tienen en un niño las palabras del padre sobreviviente cuando dice que la vida ya no vale la pena vivirse, o cuando expresa ideas suicidas.
        En el niño es inevitable el temor de ser abandonado cuando uno de los padres muere, esto se incrementa si se deja al niño con algún deudo o extraño por algún tiempo.
        La patología comienza cuando no se reconocen los temores del niño de que pueda suceder tal cosa, y se agrava cuando son rechazados o reprimidos por el padre sobreviviente.

        B) Temor de morir también:
        Este tipo de razonamiento es bastante natural, aunque sea equivocado. Como los niños se identifican con el padre del mismo sexo, suelen creer que cuando muere el padre del mismo sexo, deben morir ellos también.
        Otro problema es que los niños suelen asociar la muerte con algún hecho cercano y tratan de evitarlo, en lo futuro, para no morir; Ej: A una madre embarazada se le detecta un cáncer y, debido a su estado y a que este cáncer se encontraba muy avanzado, la madre muere. Tiempo después la hija manifiesta, en el colegio y en la casa, que no desea tener hijos y que cuando grande va a ser monja. Una vez en terapia la niña manifiesta que este temor se debe a que ha asociado el embarazo con la muerte.

        2.- Esperanzas de reunión y Deseos de Morir El También:
        Es común que los niños guarden la esperanza de reunirse con el padre muerto. Esto se manifiesta de dos maneras:

        - O bien cree que el padre muerto regresará a este mundo
        - O bien, el niño desea morir para reunirse con él. Estas se ven fortalecidas por circunstancias como:

        - Promesas hechas por el padre muerto y que no alcanzó a cumplir, y
        - Tener buenas relaciones con el hijo, y luego de la muerte, el cuidado y afecto se vuelven penosos y desdichados para el niño

        3.- Persistencia en Culpar o Culparse.
        Es muy fácil que un niño le eche la culpa a algo o alguien (incluso a sí mismo) por la muerte de uno de los padres, ésto se debe a dos razones:

        - En general un niño no tiene ideas claras sobre lo que causa la muerte.
        - Los niños asignan gran importancia a lo que ven, a lo oyen, o a lo que se les dice.

        El 60% de los niños se culpa, o culpa al padre por la muerte del otro. Un niño se echará la culpa si el padre que muere o el padre sobreviviente trataron de controlarlo diciéndole que su conducta estaba enfermándole o que sería la causa de su muerte, así mismo cuando oye que un padre amenaza a otro.

        4.- Hiperactividad:
        Cu

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      • El Consejero
            Policía Alcohol asesino El hoy occiso Sal­va­dor Ro­jas Ri­co via­ja­ba en el asien­to tra­se­ro del au­to y no lle­va­ba pues­to el
        Mensaje 3 de 3 , 25 jun 2010
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          Policía
          Alcohol asesino
          El hoy occiso Sal­va­dor Ro­jas Ri­co via­ja­ba en el asien­to tra­se­ro del au­to y no lle­va­ba pues­to el cin­tu­rón de se­gu­ri­dad. Foto: Alejandro Montaño

          La Prensa
          25 de junio de 2010


          Ga­briel Zen­de­jas

          En­lo­que­ci­do por tan­to al­co­hol, un jo­ven­ci­to de 23 años de edad que con­du­cía a ex­ce­so de ve­lo­ci­dad en pa­vi­men­to mo­ja­do so­bre Pe­ri­fé­ri­co Sur a la al­tu­ra de la Co­lo­nia In­sur­gen­tes Cui­cul­co, De­le­ga­ción Co­yoa­cán, per­dió el con­trol y re­sul­tó le­sio­na­do de gra­ve­dad. Su her­ma­no de 25 años mu­rió de for­ma ins­tan­tá­nea.

          Al fi­lo de las 3:40 ho­ras so­bre ca­rri­les la­te­ra­les del Pe­ri­fé­ri­co Sur en­tre Oca­so y Al­ba, Co­lo­nia In­sur­gen­tes Cui­cuil­co, De­le­ga­ción Co­yoa­cán, se sus­ci­tó el fa­tal ac­ci­den­te.

          El au­to­mó­vil Dod­ge ro­jo, pla­cas 257-RFD, cir­cu­la­ba a ex­ce­so de ve­lo­ci­dad por ca­rri­les cen­tra­les del Pe­ri­fé­ri­co Sur en el sen­ti­do orien­te-po­nien­te, y si a es­to le su­ma­mos el pi­so mo­ja­do por las llu­vias...

          De pron­to, su con­duc­tor, Isaac Ro­jas Ri­co, per­dió el con­trol del au­to, po­si­ble­men­te de­bi­do al pa­vi­men­to mo­ja­do, por lo que el ve-

          ­hí­cu­lo sal­tó el ca­me­llón ha­cia los ca­rri­les la­te­ra­les y se fue a es­tre­llar con­tra la ba­se de con­cre­to y las es­ca­le­ras de un puen­te pea­to­nal.

          El ca­rro re­ci­bió el im­pac­to en la par­te tra­se­ra de su cos­ta­do de­re­cho, y pro­vo­có la muer­te ins­tan­tá­nea de Sal­va­dor Ro­jas Ri­co, quien via­ja­ba en el asien­to tra­se­ro del au­to y no lle­va­ba pues­to el cin­tu­rón de se­gu­ri­dad.

          Ta­lía Pe­ña Mo­rín, de 18 años de edad, via­ja­ba en el asien­to del co­pi­lo­to y re­sul­tó le­sio­na­da, por lo que fue tras­la­da­da en la am­bu­lan­cia A8-063 del ERUM al Hos­pi­tal de Trau­ma­to­lo­gía del Sur.

          Asi­mis­mo el con­duc­tor, Isaac, tam­bién re­sul­tó he­ri­do y fue tras­la­da­do al hos­pi­tal de ur­gen­cias Xo­co, don­de que­dó in­ter­na­do en ca­li­dad de de­te­ni­do, de­bi­do a que ma­ne­ja­ba en no­to­rio es­ta­do de ebrie­dad, se­gún el re­por­te de los tri­pu­lan­tes de la pa­tru­lla P 56-06 del sec­tor Uni­ver­si­dad de la Se­cre­ta­ría de Se­gu­ri­dad Pú­bi­ca (SSP) ca­pi­ta­li­na.

          Los pa­ra­mé­di­cos de una am­bu­lan­cia par­ti­cu­lar que lo aten­die­ron den­tro del ca­rro, lo­ca­li­za­ron va­rias bo­te­llas de cer­ve­za. En la agen­cia del mi­nis­te­rio pú­bli­co en la coor­di­na­ción te­rri­to­rial COY-1 se ini­ció la ave­ri­gua­ción pre­via FCY­/COY-1/T-I/1214/10-06, por el de­li­to de ho­mi­ci­dio por ac­ci­den­te de trán­si­to ve­hi­cu­lar.
           
           
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          Seminario Reina Valera

          Las emociones

          La alegría, tristeza, cólera, miedo, el rencor y la vergüenza, entre otras, son emociones. La emoción, es un proceso complejo de desadaptación y de readaptación que experimenta el ser humano, desarrollado en dos partes: La emoción-choque, definida en psicología como trastorno o perturbación de la vida física y fisiológica, constituida por las emociones desagradables (odio, rencor, ira, dolor) y la emoción-sentimiento, que es un estado afectivo caracterizado -según sean las circunstancias y los individuos- donde se ubican las emociones agradables, como la alegría y el amor.
          Toda emoción pasa por estas dos fases, pero algunos psicólogos como William James, aprovechan esta distinción para señalar dos tipos de estados: Uno, la "emoción grosera", experimentada por las personas cuando los sentimientos son adversos y otro, la "emoción pura", dominada por la emoción-sentimiento que se refiere a las sensaciones agradables que experimentamos hacia personas, cosas o situaciones.
          Hay quienes señalan que se manifiesta una emoción sólo cuando lo experimentado por el individuo es desagradable, es decir, cuando se hacen presente el odio, la ira, el rencor, la vergüenza, etc. En el caso de las sensaciones agradables se habla de sentimiento. Sentimos amor, alegría, paz, tranquilidad. No podemos estar seguros de que esta diferenciación sea cierta. Es por ello que, al hablar aquí de emociones lo haremos de forma generalizada incluyendo las agradables y desagradables por igual.
          Las emociones se caracterizan por una serie de trastornos fisiológicos y psicológicos. En el momento inicial, es decir, en el momento mismo en que se está experimentando emoción, las reacciones del individuo son las mismas para todas las emociones. Es decir, el cuerpo reacciona en primera instancia, igual cuando sentimos amor que cuando sentimos odio.
          Es por ello que vemos como se puede llorar de alegría y de tristeza, inclusive hasta de rabia. Temblamos cuando sentimos miedo y cuando estamos encolerizados y también cuando nos abraza el ser querido. En todos los casos, se observan iguales cambios en la respiración y en la circulación, por nombrar sólo algunos.
          En la segunda fase, ya las reacciones fisiológicas están más diferenciadas y cada emoción comienza a tener su cuadro de síntomas muy particulares a cada una de ellas, clasificándose en dos categorías: Los que afectan a la mímica, como la palidez o el rubor del rostro, o algunas actitudes de escape o de lucha ante determinada situación. Igual, los fenómenos viscerales como los cambios en la respiración, en la circulación de la sangre, alteraciones digestivas y otras.
          Aún cuando se ha avanzado mucho en materia de definir las emociones, hasta hoy, la psicología continúa estudiando si alguna reacción en particular se identifica con una emoción específica. Por ejemplo, si los escalofríos son una reacción exclusiva del miedo.
          La emoción ¿Un hecho de conciencia?
          En general toda emoción tiene su punto de partida en la representación. Una representación es la percepción actual que tenemos, una idea o recuerdo de una situación a la que le atribuimos cierta importancia, como los momentos de peligro, júbilo, vergüenza o desgracia.
          Esta representación, genera un estado afectivo (la emoción), que produce como efectos, toda una serie de trastornos orgánicos. Es por ello que se considera que los elementos intelectuales son los causantes de la emoción y los elementos fisiológicos, sus efectos.
          Sin embargo, James insiste en señalar que invirtiendo el punto de vista convencional, los cambios corporales no son efecto de la emoción sino sus causas. Generalmente, sabemos que estamos tristes porque lloramos o que tenemos miedo porque temblamos.
          Para James, sólo si se producen los fenómenos corporales como cierta agitación, temblor, escalofrío, ansiedad y otras, las emociones aparecerán. "Si se suprimen los fenómenos corporales, no existen las emociones. Sólo queda un frío estado de conocimiento de lo que nos sucede", apunta.
          Cuando vemos un león y comenzamos a temblar ante su presencia, según James, la manifestación de temblor es lo que nos indica que tenemos miedo y no al revés. Es decir, no experimentamos miedo y luego temblamos, sino al revés. Pese a esto, James añade que las emociones sin representaciones, difícilmente son asimiladas.
          En todo caso, sea de la manera que fuere, las emociones están siempre presentes en el ser humano y requieren de un estímulo exterior para poder sentirlas e interiorizarlas en nuestro intelecto.
          Emociones y sentimientos
          El límite entre los sentimientos y las emociones es muy sutil y es difícil detectar cuando pasamos de unos a otras. Sin embargo, existen características particulares en ambos que los diferencian.
          Los sentimientos se mueven entre extremos opuestos (placer-dolor, amor-odio, esperanza-desesperanza), son profundos o superficiales y perdurables en el tiempo. Esta última característica los separa por completo de las emociones, que se distinguen por sus notas de gran intensidad y momentaneidad.
          Existen sentimientos inferiores relacionados con las funciones vitales como la alimentación, el crecimiento, la reproducción y sentimientos superiores que son los que nos inspiran la compresión de una teoría, la contemplación de una obra de arte, una acción heroica, la lealtad, fraternidad, amistad y religiosidad. Los primeros son cualidades elementales o primarias. Los segundos se refieren a situaciones más complicadas que tienen que ver más con el intelecto.
          Otra categoría, habla de los sentimientos personales que pueden ser de estimación propia o egocéntricos como el orgullo, la vanidad, el narcisismo, la vergüenza, la humildad, y de estimación ajena que se refieren a los que experimentamos en el trato con los demás: Simpatía, amor, compasión, envidia, odio y antipatía.
          Las emociones, por su parte, son un estado de ánimo caracterizado por una conmoción orgánica consiguiente a impresiones de los sentidos, ideas o recuerdos. Un emoción viene acompañada de una respuesta afectiva de gran intensidad, que sobreviene bruscamente e invade la psiquis de una persona y suele estar acompañada de reacciones neurovegetativas. En su fase inicial, las emociones se asemejan entre sí, independientemente de las circunstancias que las generen (una mala noticia, un momento de intensa alegría, etc.). Las reacciones son más o menos similares: Sudor frío, temblores, respiración rápida, palpitaciones, secreciones hormonales internas como el aumento en la producción de adrenalina.
          Se producen también fenómenos expresivos como gritos y sollozos. Se perturba el tono afectivo habitual, se altera el ritmo de los pensamientos y se pierde, en algunos casos, el control de los actos. En las emociones muy violentas, se liberan los sentimientos reprimidos, reaparecen modos primitivos donde el sujeto puede expresar palabrotas y hasta realizar gestos brutales.
          Y...¿Qué es la pasión?
          La pasión es una inclinación, una tendencia desarrollada, exaltada y sobretodo hecha exclusiva, que anula todas las demás. Es una inclinación afectiva privilegiada, que se impone y llega a ser el centro de atracción de nuestra vida psicológica. La pasión es un sentimiento en donde se presenta una gran construcción imaginativa muy bien descrita por Stendhal con el nombre de cristalización.
          Este fenómeno se caracteriza por la tendencia del espíritu de descubrir, entre todas las cosas, que el objeto amado posee todas las perfecciones. Así, la pasión consiste en una creación, proseguida, sin descanso y frecuente de un objeto o persona perfecta, que muere cuando la imaginación cesa y ya no tiene fuerzas para realizar la imagen ideal.

          Inteligencia emocional
          Sólidamente cimentada y aplicable desde el mismo momento en que el niño sale del vientre de la madre, la inteligencia emocional fue quizá la gran revelación del siglo xx en cuanto a la comprensión de las capacidades infinitas del cerebro humano, pues más allá de su posibilidad de adquirir y procesar conocimientos, hoy por hoy se sabe que en el mundo de las emociones se esconde el mayor potencial a explotar de los seres humanos
          El corazón tiene sus razones que la razón no puede comprender  Blas Pascal
          La inteligencia emocional representa un salto sumamente significativo en los ámbitos de la comprensión de la conducta humana, porque por primera vez un estudio sobre la materia netamente científico da resultados de aplicabilidad operativos y tangibles. Es por ello que mucho más allá de resultar una moda o una forma fácil de autoayuda, la inteligencia emocional es una disciplina sólida y avalada por profesionales de alta factura que en el país se lanzan a impulsar una nueva forma de enfrentar las exigencias cotidianas. Doctores como Tamara Salmen (encargada de atender a los recién nacidos), Myriam Puig y Toni Manrique (en el caso de los niños), Enma de Lancara (en cuanto a familia) y Luis José Uzcátegui (para el caso de los adultos), no dudan en resaltar las fortalezas de la inteligencia emocional para explicar el desenvolvimiento de los individuos, bien sea desde el caso de los niños -donde se obtienen resultados sorprendentes-, hasta el mundo de los adultos. Hasta hace poco las capacidades del individuo eran "medidas" por el coeficiente intelectual; sin embargo, se detectó que muchos niños que fueron ubicados por debajo del estándar aceptable de coeficiente intelectual, obtenían logros y resultados exitosos en su desempeño escolar, mientras los adultos destacaban en el ámbito laboral por alcanzar altos rangos organizacionales, explicó Luis José Uzcátegui, médico siquiatra de lla Policlínica Metropolitana y del Centro Médico Docente La Trinidad.
          A la vez, junto a estos personajes se apreciaba el otro extremo: aquellos individuos con altas referencias intelectuales y grados académicos muy importantes que pese a ello no lograban alcanzar los objetivos de éxito planteados.
          La inteligencia, en esos términos, era entendida como un bloque monolítico de habilidades intelectuales; por eso, ante la evidencia de que hay algo más que nutre a ese cúmulo de saber, se comienza a buscar en el individuo aquello que actualmente se denomina inteligencia emocional.
          A la par de que se realizan estas revisiones en cuanto a la comprensión de la inteligencia humana, el avance de la tecnología permite realizar estudios muy sofisticados de resonancia magnética con positrones (que muestran de forma dinámica el funcionamiento de una parte del cuerpo, en este caso el cerebro) sobre el mundo de las emociones. De esta manera los investigadores lograron "ubicar" las emociones en partes específicas del sistema cerebral, lo que les permitió aseverar que los disparos emocionales (rabia, dolor, tristeza, alegría, enamoramiento) y sus consecuencias pueden ser modificados si el individuo entra en un plan de trabajo para organizar y optimizar su funcionamiento emocional.
          Con los estudios de resonancia magnética con positrones quedó demostrado que luego del período de trabajo mencionado, la distribución de las emociones a nivel cerebral cambiaba, al igual que los resultados cotidianos que el individuo percibía. De estas experiencias nace el concepto de cerebro emocional o sistema límbico, criterio que asocia diferentes partes del sistema cerebral (amígdala, hipotálamo, hipocampo y tálamo) y cuyo funcionamiento conjunto da una nueva dimensión a la inteligencia desde el punto de vista de cerebro emocional, bastante diferente al denominado cerebro racional o cerebro inteligente.
          Un nuevo coeficiente

          En este sentido, Myriam Puig, médica pedriatra del Centro Médico Docente La Trinidad y Hospital de Clínicas Caracas, se refirió a los cinco componentes del coeficiente emocional. De esos cinco, tres son capacidades relativas a la persona. El primero de ellos es la autoconciencia, la cual consiste en conocer las propias emociones.
          En segundo lugar está el autocontrol, que es la capacidad de cambiar o frenar emociones para evitar que las situaciones de la vida sean un problema; y por último la automotivación, que es la capacidad individual de estimularse ante situaciones adversas.
          Ahora bien, los dos componentes restantes del coeficiente emocional se refieren a la capacidad de conocer a las otras personas. En este sentido, entrenar destrezas para intuir la condición emocional de los demás proporciona capacidades y habilidades muy útiles a la hora de interactuar con los demás. Por último se encuentra la asertividad, que es la capacidad de ser oportuno ante las situaciones, bien sea con acciones o palabras.
          Fórmula de entendimiento

          Bajo los postulados de inteligencia emocional, el ser humano tiene la posibilidad de conocer su sistema síquico emocional de una manera concreta, precisa y sencilla, a la par que comprende su comportamiento emocional y el de las personas que lo rodean, explicó Uzcátegui.
          Con las herramientas que aporta la inteligencia emocional, la persona puede identificar de dónde salen sus reacciones emocionales, cómo funcionan -ya que son respuestas automáticas, irracionales, anárquicas y simbólicas- con la finalidad última de optimizar las respuestas.
          Para muchos, este manejo de las emociones viene dado por la experiencia de vida de cada quien; sin embargo, la diferencia radica en que la experiencia modela el sistema emocional a través del ensayo y el error, mientras que los esquemas de inteligencia emocional se pueden adquirir de una forma más técnica y muchas veces antes de que el ensayo y error de la experiencia desgaste a la persona, porque este tipo de aprendizaje lleva mucho tiempo.
          Otro factor a considerar, apuntó Puig, es el temperamento, que no es otra cosa que el estilo de conducta, la manera como una persona reacciona ante el mundo en un momento determinado. El temperamento es innato y reconocible desde el mismo momento del nacimiento del niño. Es por ello que los especialistas pueden indicar a los padres qué tipo de hijo tienen para que éstos puedan estudiarlo y conocerlo mejor, y de esta manera lograr determinar cuáles reacciones del niño son meramente temperamentales, ya que muchas veces suelen pensar que el llanto, por ejemplo, se debe a cólicos o a pañales mojados, y resulta que el pequeño está sobrestimulado o cansado.
          Al facilitar a los padres herramientas y estrategias propias de la inteligencia emocional, éstos pueden interpretar correctamente el temperamento del niño, a la par de desarrollar mecanismos de control o estimulación, tanto para ellos como para su hijo. Así se puede manejar mejor a un pequeño voluntarioso o abrir al mundo a uno demasiado tímido, haciendo más fácil el mundo de las relaciones.
          De adentro hacia fuera

          Con la evolución de esta disciplina se han identificado varios tipos de inteligencia emocional, señaló Uzcátegui. La inteligencia intrapersonal es la capacidad que tiene el individuo de poder entender e identificar sus emociones, además de saber cómo se mueve subjetivamente en torno a sus emociones. Una vez que la persona conoce su dimensión emocional, comienza a tener mejor y mayor control sobre su vida, lo que redunda en mayor estabilidad.
          Otra dimensión de funcionamiento emocional es a nivel interpersonal, la cual se refiere a la capacidad que tiene el individuo de entender las emociones de las otras personas y actuar de manera cónsona a ellas. Otra de las aplicaciones de los diseños de inteligencia emocional es la optimización de la inteligencia racional, con lo que el individuo se convierte en un potenciador de recursos intelectuales, ya que al poder controlar su funcionamiento emocional, logra importantes valores agregados para su desempeño a nivel de toma de decisiones y solvencia de problemas, entre otras cosas.

          El desarrollo de las habilidades mencionadas coloca a la inteligencia emocional en la palestra de la contemporaneidad con aplicaciones muy concretas; por ejemplo, en la educación de los niños, pues muchas de las dificultades que éstos afrontan durante su crecimiento son los bloqueos emocionales, consecuencia de las circunstancias que los rodean. Desde la óptica de los especialistas, aquellos niños que reciben herramientas para manejar su sistema emocional, desarrollan recursos que les aportan gran fortaleza para afrontar la vida.

          Otra de las aplicaciones prácticas de la inteligencia emocional es en el mundo de la pareja, porque se trata del tipo de relación donde hay más intimidad, cercanía, frecuencia y compromisos propios de la convivencia, lo que pone a prueba a cada momento el talento emocional.

          A nivel de las organizaciones y empresas provee técnicas importantes para que el individuo se pueda ubicar en un mundo competitivo, demandante, cambiante, exigente y sobre todo globalizado emocionalmente, resaltó Uzcátegui. En cuanto al área de reclutamiento de personal de las empresas, específicamente, en el país ya existen algunos entes preocupados en aplicar los indicadores de inteligencia emocional para medir funcionamientos como creatividad, motivación y seguridad, que suelen ser determinantes para el éxito laboral dentro de las empresas, pues puede que el coeficiente intelectual -las credenciales- le dé el cargo a una persona, pero es el manejo inteligente de las emociones el que garantiza el ascenso dentro de la organización.

          Así vemos que bajo los postulados y evaluaciones que aplica la inteligencia emocional, se derrumban los estigmas positivos o negativos que suelen crear los resultados de los test de coeficiente intelectual.
          Loro viejo sí aprende a hablar

          La inteligencia emocional se aprende. A grandes rasgos, primero que todo, la persona tiene que descubrir y aceptar que existe otro mundo que proporciona herramientas para asumir la vida, para luego, a través de la terapia, comenzar a interconectar los sistemas emocional y racional que posee. Debe quedar claro que esta técnica no es milagrosa y los terapeutas buscan ayudar al paciente a resolver su situación más sensible o riesgosa, ya que algunas personas son tremendamente exitosas en ambientes laborales y sociales, mientras que en las relaciones familiares y personales presentas graves deficiencias.

          Con las herramientas que proporciona la inteligencia emocional se le facilita al individuo el ser un ente creativo dentro de la avalancha de sucesos que pueden afectarlo, con el fin último de ser libre basándose en la creatividad desarrollada en el mundo social, afectivo y laboral.

          La Felicidad

          Existen cinco componentes claves en la conducta humana que nutren la felicidad. Estos son: La Autoestima, el control emocional, la socialización, la planificación de objetivos y el optimismo.

          Comencemos por la autoestima: Las personas que se aprecian a si mismas son más resistentes a las presiones de la vida cotidiana y son más perseverantes en las tareas que requieren mayores esfuerzos, que los que poseen baja autoestima.

          Investigadores de la conducta han demostrado que las personas que poseen control personal toman mejores decisiones que aquellas que se dejan llevar por las emociones.

          Otro factor que nos ayuda a ser felices es la definición de metas de vida, con objetivos diarios razonables que nos permitan obtener mini-logros, y disfrutar, día a día, la plena satisfacción que provoca el éxito alcanzado

          De igual forma, investigaciones nos señalan que las personas optimistas no sólo son más saludables que las pesimistas, sino que se definen más felices

          La socialización, representa otro factor asociado a la felicidad.

          En efecto, se ha encontrado que las personas extrovertidas tienden a estar más contentas y satisfechas que las introvertidas.

          Por su parte, las personas cordiales, entablan amistades con facilidad y consiguen mejores empleos y oportunidades de trabajo.

          De manera que si hasta ahora no lo hace, cultive la amistad, la autoestima, fíjese metas claras y alcanzables, sea optimista, crea en usted mismo, y mantenga un adecuado control emocional.

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          Consejería Cristiana es una introducción a la consejería bíblica que el pastor puede aplicar a las necesidades de las personas que buscan su ayuda.  Se estudia el comportamiento del hombre y los factores que forjan su carácter para comprender mejor la condición humana.  Esta matería representa una investigación del educador cristiano y rector del Seminario Reina Valera, Gilberto Abels.

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