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Karl Marx y su ensayo "Sobre la cuestion judia"

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  • Cesar Vasquez Bazan
    Visite: http://cavb.blogspot.com/   Karl Marx y su ensayo Sobre la cuestión judía     El artículo de Marx tiene dos secciones. En la primera de
    Mensaje 1 de 1 , 21 mar 2010
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      Karl Marx y su ensayo "Sobre la cuestión judía"

       

      Sobre la cuestión judía es el título de un ensayo critico escrito por Marx en el otoño septentrional de 1843 y publicado en la única edición de los Anales Franco-Alemanes, en febrero de 1844. Fue redactado como comentario a dos estudios de Bruno Bauer sobre la denominada “cuestión judía”.

       

      El artículo de Marx tiene dos secciones. En la primera de ellas, el autor discute la cuestión judía asociándola a la crítica de la política; en la segunda parte, el pensador alemán vincula el tratamiento del tema a la crítica de la economía, a la que denomina “comercio” usando la terminología de la época. Años después de haber publicado Sobre la cuestión judía, Marx ya no usaría dicho término; lo reemplazaría con el concepto capitalismo.

       

      En clara diferenciación con autores anteriores, Marx identificó el judaísmo con el capitalismo. Basando su raciocinio en el enfoque material de la historia, Marx afirmó que a pesar de constituir minoría numérica, los judíos detentaban un poder político determinante en los país en que residían debido a su rol como comerciantes y financistas. Marx describió el proceso por el cual la racionalidad judía –capitalista– se extendió a toda la sociedad burguesa. Los estados caen bajo la influencia de plutocracias judías debido a la necesidad de contar con su apoyo financiero y comercial. Frente a ello, Marx propuso que la sociedad se emancipe del judaísmo. Entendió esta independencia como la liberación de la sociedad con respecto al capitalismo.

       

      El ensayo que comentamos pone sobre el tapete el origen judío de Marx. Si bien es cierto que en su familia abundaron los rabinos y que su padre profesó inicialmente el judaísmo, debe tenerse en cuenta que abrazó el cristianismo protestante años antes del nacimiento del pensador socialista. En lo que toca a Marx, éste criticó duramente la religión en general, a la que consideraba como el opio del pueblo. Nunca se identificó con religión alguna y tuvo el mayor interés en desvincularse de los antecedentes judíos de su familia. La lectura del ensayo que comentamos permite confirmar que Marx nunca fue ni se sintió judío, ni se identificó con la cultura judía, ni fue influenciado por la ideología judaica. Más aún, este artículo es considerado como muestra de un supuesto “antisemitismo” marxista.

       

      A continuación presentamos algunas citas de la segunda parte de Sobre la cuestión judía. La sección se titula "Bruno Bauer y la Capacidad de los actuales judíos y cristianos para llegar a ser libres"


      JUD-1. Consideremos al judío real: no al judío del sábado, sobre el que trata Bauer, sino al judío común y corriente.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-2. No busquemos el secreto del judío en su religión; busquemos el secreto de la religión en el judío real.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-3. ¿Cuál es la base profana del judaísmo? La necesidad práctica, el interés personal. ¿Cuál es el culto terrenal del judío? El comercio. ¿Cuál es su dios terrenal? El dinero.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-4. Nuestra era se emancipará a sí misma al emanciparse a sí misma del comercio y del dinero, y de esta manera del judaísmo real y práctico.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-5. Una organización de la sociedad que aboliera las precondiciones y de esta manera la misma posibilidad del comercio, haría al judío imposible. Su conciencia religiosa se evaporaría como vapor insípido en el aire real y vivificador de la sociedad.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-6. Cuando el judío reconoce su naturaleza práctica como inválida y se esfuerza por abolirla, comienza a desviarse de su anterior senda de desarrollo, trabaja por la emancipación humana general y pasa a oponerse a la suprema expresión práctica de la alienación humana.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-7 Distinguimos en el judaísmo un elemento antisocial universal, propio de los tiempos actuales, cuyo desarrollo histórico, celosamente ayudado por los judíos en sus aspectos más dañinos, ha alcanzado su punto culminante, un punto a partir del cual, necesariamente, tendrá que comenzar a desintegrarse.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-8. En última instancia, la emancipación de los judíos es la emancipación de la humanidad del judaísmo.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-9. El judío se ha emancipado a sí mismo a la manera judía, no sólo al detentar el poder del dinero sino porque el dinero se ha convertido, a través de él y también aparte de él, en un poder mundial, al tiempo que el espíritu práctico judío se ha convertido en el espíritu práctico de las naciones cristianas. Los judíos se han emancipado a sí mismos en la medida en que los cristianos se han convertido en judíos.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-10. En Norteamérica la dominación efectiva del mundo cristiano por el judaísmo llega a manifestarse en forma común y no ambigua: la prédica de los Evangelios, en sí misma, la prédica cristiana, se ha convertido en artículo de comercio, y el comerciante en bancarrota se comporta en la iglesia como el próspero clérigo en los negocios.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-11. La contradicción existente entre el poder político efectivo del judío y sus derechos políticos, es la contradicción entre la política y el poder del dinero en general. La política es, en principio, superior al poder del dinero pero en la práctica ha devenido su garante.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-12. El espíritu práctico del judío –el judaísmo o comercio– se ha perpetuado a sí mismo en la sociedad cristiana e, inclusive, ha alcanzado allí su desarrollo más elevado.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-13. El judío, que ocupa un lugar distinguido en la sociedad burguesa, sólo manifiesta de manera nítida el judaísmo de la sociedad burguesa.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-14. El judaísmo se ha conservado no a pesar de la historia sino debido a la historia.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-15. Es de sus propias entrañas que la sociedad burguesa, incesantemente, engendra al judío.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-16. ¿Cuál era, de por sí, el fundamento de la religión judía? La necesidad práctica, el egoísmo.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-17. El monoteísmo del judío es, en realidad, un politeísmo de las numerosas necesidades del hombre, un politeísmo que convierte incluso al excusado en objeto de la ley divina. La necesidad práctica, el egoísmo, es el principio de la sociedad burguesa y se manifiesta como tal en toda su pureza tan pronto como la sociedad burguesa engendra totalmente el estado político. El dinero es el dios de la necesidad práctica y del egoísmo.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-18. El dinero es el dios celoso de Israel, al lado del cual no puede existir ningún otro dios. El dinero humilla a todos los dioses de la humanidad y los convierte en mercancías. El dinero es el valor universal y autosuficiente de todas las cosas. Por tanto, ha despojado al mundo entero, tanto al mundo de los hombres como a la naturaleza, de su propio y apropiado valor. El dinero es la esencia alienada del trabajo y de la existencia humana; esta esencia domina al hombre y el hombre le rinde culto.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-19. El dios de los judíos se ha secularizado, se ha convertido en el dios de este mundo. La letra de cambio es el dios real del judío. Su dios es sólo una ilusoria letra de cambio.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-20. Bajo el imperio de la propiedad y del dinero, la manera de percibir la naturaleza es el desprecio real y la degradación práctica de la naturaleza, que existe ciertamente en la religión judía, pero sólo como criatura de la imaginación.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-21. Lo que se encuentra contenido de un modo abstracto en la religión judía –el desprecio de la teoría, del arte, de la historia y del hombre como fin en sí mismo– es el punto de vista real, consciente, y la virtud del hombre adinerado. Incluso la relación misma entre los sexos, la relación entre hombre y mujer, se convierte en objeto de comercio. La mujer se trafica.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-22. La nacionalidad quimérica del judío es la nacionalidad del comerciante y, sobretodo, la del financista.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-23. La ley del judío, carente de fundamento o razón, es sólo la caricatura religiosa de la moralidad y del derecho en general, carente de fundamento o razón; son los ritos puramente formales de los que se rodea el mundo del interés personal.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-24. El judaísmo no podía crear un mundo nuevo. Sólo podía incorporar las nuevas creaciones y condiciones del mundo dentro de su propia esfera de actividad, porque la necesidad práctica, cuyo espíritu es el interés personal, siempre es pasivo, no puede expandirse a voluntad: se encuentra extendido como resultado del desarrollo continuo de la sociedad.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-25. El judaísmo llega a su apogeo con la perfección de la sociedad burguesa; pero la sociedad burguesa sólo alcanza la perfección en el mundo cristiano. Sólo bajo la égida de la cristiandad, que convierte en objetos todas las relaciones nacionales, naturales, morales y teóricas, podía la sociedad burguesa separarse completamente de la vida del estado, cortar todos los vínculos de la especie humana, suplantar dichos vínculos con el egoísmo y la necesidad egoísta, y disolver el mundo de los hombres convirtiéndolo en un mundo de individuos atomizados y antagónicos.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-26. El cristianismo surgió del judaísmo. Actualmente ha sido reabsorbido en el judaísmo.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-27. Desde el primer momento el cristiano fue el judío teorizante; consecuentemente, el judío es el cristiano práctico. Y el cristiano práctico se ha vuelto judío nuevamente.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-28. Sólo fue en apariencia que la cristiandad superó al judaísmo real. Eliminar la crudeza de la necesidad práctica era demasiado refinado, demasiado espiritual, salvo que se le elevara al reino etéreo.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-29. La cristiandad es el pensamiento sublime del judaísmo, el judaísmo es la aplicación práctica vulgar de la cristiandad. Pero esta aplicación sólo podía llegar a ser universal una vez que la cristiandad como religión perfeccionada hubiera logrado, de manera teórica, la alienación del hombre de sí mismo y de la naturaleza.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-30. Sólo entonces pudo el judaísmo imponer su dominio universal y pudo convertir al hombre alienado y a la naturaleza alienada, en objetos alienables, susceptibles de venta, esclavizados a la necesidad egoísta y al comercio.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-31. La objetivación es la práctica de la alienación. Así como el hombre, mientras permanece sujeto a la religión, sólo puede objetivar su esencia en un ser fantástico y ajeno a él, así también bajo el imperio de la necesidad egoísta sólo puede afirmarse a sí mismo y producir objetos en la práctica, subordinando sus productos y su propia actividad a la dominación de un ser ajeno, y atribuyéndoles la significación de una entidad ajena: el dinero.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-32. En su práctica perfeccionada, el egoísmo espiritual de la cristiandad se convierte necesariamente en el egoísmo material del judío, la necesidad celestial se transmuta en necesidad terrenal, el subjetivismo en interés personal. La tenacidad del judío debe explicarse no por su religión, sino por el fundamento humano de su religión: la necesidad práctica y el egoísmo.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-33. Es debido a que la esencia del judío fue realizada y secularizada universalmente en la sociedad burguesa, que la sociedad burguesa no ha podido convencer al judío de la irrealidad de su esencia religiosa, que es, precisamente, la representación ideal de la necesidad práctica. Por consiguiente, no es sólo en el Pentateuco o en el Talmud, sino en la sociedad contemporánea donde encontramos la esencia del judío de hoy; no como esencia abstracta, sino como un ser supremamente empírico, no sólo como una limitación del judío, sino como la estrechez judía de la sociedad.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-34. Tan pronto la sociedad logre acabar con la esencia empírica del judaísmo –con el comercio y sus condiciones– el judío devendrá imposible, porque su conciencia carece ya de objeto. La base subjetiva del judaísmo –la necesidad práctica– se habrá humanizado y se habrá abolido el conflicto entre la existencia individual y placentera del hombre y su existencia como género humano.
      Sobre la cuestión judía (1844)

      JUD-35. La emancipación social del judío es la emancipación de la sociedad del judaísmo.
      Sobre la cuestión judía (1844)



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