- Las reformas a la Ley General de Salud diluyen el laicismo, señala Diego Valadés
- Necesario modificar la Constitución para que México sea un Estado laico, apunta
Mario Alberto Reyes
México DF, julio 01 de 2009.
Las reformas hechas a la Ley General de Salud aprobadas en diciembre pasado y publicadas en enero de este año, y que establecen la obligación del Estado mexicano a prestar en las instituciones de Salud servicios espirituales a quienes los soliciten, constituyen una forma progresiva de dilución del laicismo y un regreso al siglo XIX, advirtió el jurista Diego Valadés.
Señaló que la obligación jurídica del Instituto Mexicano del Seguro Social, del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, así como de la Secretaría de Salud para prestar asistencia espiritual, significa un retroceso a 1858.
Al impartir la conferencia El Estado secular en México, el experto se refirió a las declaraciones del mandatario Felipe Calderón, quien en días pasados señaló al ateísmo como un elemento precursor del delito. “Según una versión oficial, la delincuencia juvenil está condicionada por su escepticismo en materia deísta. Esto no es un regreso a 1858, sino a los años previos a la Independencia”.
Subrayó la necesidad de revisar el tema de la secularización para analizar si lo establecido en las constituciones de 1857 y 1917 es suficiente o es posible conseguir mayores avances legislativos.
Mencionó las reformas aplicadas a la Ley de Salud y al Código Penal de la capital por parte de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, para aprobar la interrupción legal del embarazo antes de la décimo tercera semana de gestación, y posteriormente considerada constitucional por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
“¿Qué ha ocurrido en los últimos 18 meses a partir de que entraron en vigor estas reformas? pues que 13 entidades han legislado en sentido altamente regresivo al incluir como delito en sus constituciones el aborto aún siendo producto de una violación. Es algo que el país había superado décadas atrás”.
El jurista indicó que en tanto no se modifique el artículo 24 de la Ley Suprema -que establece la libertad de creencias pero no de convicciones-, el Estado mexicano no puede considerarse constitucionalmente laico, ya que no se garantiza el derecho a no profesar una religión o a no escoger credo religioso alguno.
“Todos creíamos, y así lo repetíamos, que el Estado mexicano es laico, secular, y la verdad habíamos leído en la Constitución lo que la Constitución no dice. La única libertad otorgada es la de escogimiento de religiones, pero no somos libres para no profesar una religión”.
Durante el evento, realizado en El Colegio Nacional, quien fuera titular de la Procuraduría General de la República durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, advirtió sobre el riesgo de las “recaídas confesionales” de los funcionarios públicos al permear sus convicciones religiosas en la vida social, jurídica y política del país.
Recordó que en México, de acuerdo con datos oficiales, habitan tres millones de ateos y agnósticos, quienes representan 2.8 por ciento de la población. Descartó mecanismos legales para denunciar la estigmatización de la que fueron objeto por parte de Felipe Calderón al aseverar que la falta de creencia en Dios es causa de drogadicción.
“No hay algún tipo de posibilidad de fincar algún tipo de responsabilidad al Presidente de la República por sus referencias a la juventud mexicana al considerar que sus deslices delincuenciales obedecen a su ateísmo o agnosticismo. Aunque es necesario plantear la construcción de un régimen de responsabilidades políticas para que nuestras normas sean comandos obligatorios que tengan consecuencias, porque en muchos aspectos ocurren episodios negativos y no ocurren acciones correctivas”.
Ante decenas de personas que llenaron el Aula Mayor, el político declaró que sólo con la modificación del artículo 24, se impedirían reformas como las llevadas a cabo en las legislaciones de los estados “de inspiración claramente confesional”, y se lograría la laicidad del Estado.
Sobre las modificaciones al artículo 40 constitucional, el experto señaló la conveniencia de que dijera “es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una república representativa, democrática, liberal y laica”, en aras de evitar guerras fraticidas, las cuales históricamente se han desencadenado por discrepancias religiosas o eclesiásticas.
“Si no se toman en cuenta estas medidas, continuaremos siendo un Estado semisecular. Tenemos una secularización a medias porque no tenemos libertad para escoger ningún credo religioso”.
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