"Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en
palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza", 1 Ti. 4:12. La vida del
misionero debe parecerse en algo a la de los cometas, siempre en tiempo
en su órbita, siempre en rotación con el mismo brillo, cuyo cauda, cola
sea también resplandeciente, dejando huella a su paso; sin embargo, la
vida del asteroide terminará algún día por desintegración, por unirse a
otro cuerpo celeste, pero la suya MISIONERO, NUNCA JAMAS, porque es
eterna, usted es una de las inteligencias de las que el Señor mostró al
Patriarca Abraham, diciéndole: " . . .; y entre todas éstas había muchas
de las nobles y grandes"; Ab. 3:22, USTED ES UNA DE ELLAS, no lo olvide."
(Agrícol Lozano Herrera, Epístolas Misionales, Misión Bahía Blanca,
Argentina, pág. 59)