Mundo raro
El mercader en el templo
Alberto Chimal
El sitio de Internet del cantante Michael W. Smith
(http://www.michaelwsmith.com) es un ejemplo de diseño limpio y
funcional. Además, se dirige a su objetivo de manera eficiente y
clara. Como miles de otras páginas comerciales, incluye secciones de
acceso gratuito (preguntas frecuentes, inscripción a un “club virtual=
de fans”, tienda en línea, discografía, fechas de conciertos) y una
sección *premium* a la que los visitantes pueden tener acceso pagando
el precio correspondiente con su tarjeta de crédito. Entre lo que se
ofrece allí está la posibilidad de comprar boletos en preventa para
los conciertos de Smith (así como pases para verlo tras bambalinas),
escuchar grabaciones y ver videos exclusivos, y conversar en línea
con el propio Smith y otros usuarios *premium* en una comunidad
virtual.
Todo, por supuesto, es semejante a lo que ofrecen sitios como el de
David Bowie (http://www.davidbowie.com), que fue pionero en la venta
de boletos en línea y por un tiempo ofreció incluso un servicio
gratuito de conexión a la red; el de Björk (http://www.bjork.com),
que ofrece las preventas como parte de su contenido gratuito y de vez
en cuando rifa viajes a Islandia; o el de Marilyn Manson
(http://www.marilynmanson.com), que de la página principal
adecuadamente negra enlaza a un sitio de compras con colores un poco
más amables. La diferencia es que Michael W. Smith es un cantante
cristiano (no-denominacional, dice el sitio), dedicado desde 1983 a
producir música pop “apropiada para jóvenes”.
Supongo que, a estas alturas, ninguna vertiente ni consecuencia del
capitalismo global parecerá digna de atención a nadie, por lo que la
dureza del título de esta nota es innecesaria y absurda.
En cualquier caso, el submundo del pop cristiano, una parcela pequeña
pero muy rentable de la música religiosa, aún puede resultar
interesante para más de un lector. En especial, para quienes no
conocen de ella sino algunos segundos de los canales religiosos, las
ocasionales emisiones papistas de Televisa o TV Azteca o los nombres
de Martín Valverde, Yuri o el famoso ex integrante de la banda
Control Machete --a quien, dice la leyenda negra, “la virgen le
habló”. (Todo eso, tesde luego, se refiere a México. Los posibles
lectores de otros países conocen, sin duda, otras emisiones y
estrellas pías).
Revisar los catálogos y sitios de la música comercial religiosa es
como ver una versión *light* del pasado reciente. Dado que el público
al que se dirigen es (dicen los expertos en mercadotecnia)
conservador y reacio a las novedades radicales, los artistas de estas
compañías hacen música que suena a lo que era popular hace tres o
cuatro años, y se visten a la moda de esos días, que ya no tiene la
carga transgresora que le dio en su día la publicidad pero es aún lo
bastante “moderna” para atraer a consumidores educados en la
convicción de que la música, como todo lo demás, es un producto
desechable. A principios de los noventa, Michael W. Smith vestía y se
peinaba como el George Michael de Wham! y sonaba como el primer Brian
Adams; ahora luce y suena como Sting o cualquier otro baladista
para “adultos contemporáneos”.
Las letras de las canciones de Smith son el único lugar en el que
puede colocarse un mensaje doctrinal de modo que sea inmediatamente
visible. Pero, salvo en un par de discos de plegaria, los textos no
se refieren nunca a cuestiones religiosas explícitas, aunque aludan
siempre a los temas y actitudes correctos según la moral cristiana
conservadora. La razón de esto no es necesariamente que deba evitar
sutilezas en el contenido que agraden a una denominación y que
indignen a otras, sino que las letras no son para los jóvenes que
oyen la música, sino para sus padres, menos interesados en que haya
verdaderos mensajes "positivos" que en que no haya sexo, ni rebeldía,
ni nada que pueda asustarlos.
(Sobre esta cuestión, otro ejemplo muy llamativo de música religiosa
es el metal de alabanza de grupos como Petra. Este grupo suena como
bandas que en sus días fueron condenadas por “satánicas” y ofre=
ce a
sus aficionados lo mismo que ellas: un rato de frenesí, pero en un
contexto que, se supone, es distinto por las palabras que se cantan --
aunque en muchos casos sean ininteligibles. Como para que los ánimos
de la censura tengan un respiro, en cierto momento de un concierto
típico de Petra aparece siempre, tras una descarga prolongada de
*riffs* a la Aerosmith, un sintetizador que dice “Jesus loves youR=
21;.)
Como se sabe, no es difícil tener acceso a unos pocos minutos de fama
y, si la gracia que nos es dado hacer ante los otros tiene algún
éxito, además se puede ganar un poco de dinero. Michael W. Smith,
quien ha obtenido dos premios Grammy en la categoría “gospel” y=
tiene
la ventaja de ser un intérprete más o menos competente –además de
poseer la imagen y las letras apropiadas–, ha sabido capitalizar muy =
bien el prestigio que tiene en el circuito del pop cristiano. Aparte
de su propia producción musical, tiene una disquera especializada,
Rocketown, con una decena de grupos y solistas; fundó un "antro
seguro e interdenominacional" para que jóvenes cristianos puedan
beber refresco y bailar pop cristiano "en un ambiente seguro"; ha
grabado discos de plegarias y una lectura de los evangelios en ocho
discos compactos; ha publicado diez libros, incluyendo uno de cocina
en colaboración con su madre y otro de consejos sobre sexo: *En edad
para saber*, dirigido a fans adolescentes y que toma citas de San
Pablo y de las propias canciones de Smith para oponerse al sexo
seguro, las relaciones extramaritales, la perspectiva de género y la
excesiva devoción de los jóvenes por los símbolos de estatus, por el
consumismo, por el dinero. En fin, la suya es una historia de éxito y
visión empresarial como las de Björk, David Bowie o Marilyn Manson.
copyright (c) Alberto Chimal, México, 2003
Se permite la reproducción citando la fuente
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Éste es el artículo 78 que se publica en esta lista. Un índice de los
primeros 50 artículos está en
http://mx.groups.yahoo.com/group/mundoraro/message/76
Otro, que será actualizado pronto (hasta incluir esta entrega), está
en
http://www.fatalespejo.com.mx/ac/mundoraro_indice.html
Más información sobre Chimal en http://www.fatalespejo.com.mx/ac
Grupo cultural Fatal Espejo:
http://www.fatalespejo.com.mx