Durante una declaración conjunta con la canciller alemana Angela
Merkel, Bush ya había terminado de hablar cuando un traductor comenzó
a repetir en alemán lo que él había dicho.
"Todo el mundo habla inglés, ¿no?", dijo con una sonrisa. Merkel,
divertida, le pidió que fuera "paciente" y le indicó que se
mantuviera de pie a su derecha, en el jardín del Hotel Gran
Kempinski donde almorzaron juntos.
Tras terminar la traducción, Bush le preguntó a Merkel: "¿es eso
lo que he dicho?" y Merkel le respondió, en inglés, "casi al 100 por
ciento".