Hoy he querido poner en mis grupos un tema de una hermana queridisima
ISABEL COSTAO que nos servirá para pensar...para reflexionar a los
que nos llamamos catolicos cuando pensemos en el matrimonio catolico. Yo
os puedo asegurar que el matrimonio catolico es una experiencia
maravillosa.....yo me casé y alos 25 años de casado cumpli mis
bodas de plata y volvimos apedirnos perdón por lo errores del pasado
y prometimos seguir mejorando en los siguientes años.....poco despues
mi esposa murió y volvi a casarme por la iglesia catolica y en Canaan
de Galilea bebiendo el vino de la bodas volvimos a prometernos fidelidad
y amor. Hace un año cumplimos los 20 años de matrimonio......y
somos felices dentro de nuestras invalidez y sufrimientos. Os invito a
ser felices en el matrimonio y por eso tono los consejos de mi hermana
en Cristo ISABEL SONRIE SOY MANOLO EL QUE SIEMPRE SONRIE.....
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.\
-..-.-.-.-. Dios en el matrimonio Preparación para el
Sacramento del Matrimonio Dios en el matrimonio. Cristo centro de la
vida del cristiano en todas sus circunstancias. Existen muchas parejas
que en lo que menos piensan es en Cristo, aún cuando están a punto
de casarse. Este tipo de actitud va a dificultar, el que una vez
casados, tengan presente a Cristo. Lo que les va a acarrear
dificultades, al tener que luchar contra muchos obstáculos. El tener
a Dios en primer lugar en una familia, no se logra de la noche a la
mañana, hay que empezar desde el noviazgo. ¿Cómo podremos
lograrlo en la vida matrimonial y en la futura familia? Para aprender a
amar y formar una familia, debe estar presente Dios en el centro de la
pareja, pues sólo Él nos da las bases sólidas para que la
relación esté bien cimentada. Vivir a Cristo en el matrimonio
significa Fe en Cristo presente, amado y respetado en la pareja. Fe en
Cristo que derrama su Espíritu de amor en nuestros corazones.
Transformando nuestro amor, en su amor. Fe en Cristo que nos ayuda a
superar nuestras dificultades. Fe en Cristo a quien juntos imploramos:
porque juntos rezamos, a quien juntos recibimos en la Eucaristía.
Tenemos que esforzarnos por llevar nuestra relación de cara a Dios y
luchar por que sea una relación constructiva para los dos, es decir,
que nos ayude a crecer, a ser más de nosotros mismos, a descubrir y a
desarrollar las propias potencialidades, a luchar por tener una
relación basada en la verdad con amor: Tratando al otro con cariño
y con prudencia, siendo sinceros en el momento oportuno y siempre
evitando herir. También tener una relación seria y constante, una
relación fiel, viviendo de igual manera: la castidad donde el trato
en la pareja sea limpio, sano, amoroso y respetuoso, y no olvidando
tener como fundamento primordial a Cristo, en la Fe, en el Señor. No
olvidemos que Dios nos llama a la vida matrimonial, y que este es
nuestro camino para la santificación. En la sociedad actual, vemos
como muchas parejas tienen una visión del matrimonio puramente
egoísta, dónde los hijos no tienen cabida y se hace lo imposible
por no tenerlos. Este tipo de pareja sólo piensa en satisfacerse
mutuamente. No piensan que cada hijo es una bendición que nos da
Dios. La maternidad y la paternidad es un Don de Dios, no es un derecho
de la pareja. Por el hecho de estar casado, no quiere decir que se va a
procrear un hijo. No cometamos el error de tantos matrimonios, en el
momento en que estamos por iniciar el nuestro. ¡Pongamos a Dios como
centro de nuestra vida! Aplicaciones en la vida diaria Vivamos a Dios
en nuestro corazón, y hagamos de nuestra relación un modelo de
hijos de Dios, transmitiendo ese amor a los demás. Revisar qué
debe de cambiar en nuestra relación.