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La vida cotidiana puede asemejarse a la producción de una
obra de arte. Al igual que el poeta compone una obra el
individuo organiza su vida. Establece un tema o elige un destino
alrededor del cual se distribuyen los demás elementos
siguiendo criterios de semejanza y diferencia para su
disposición. Las cosas similares crean una gama de valores,
las diferentes, contrastes de manifestaciones, así la luz que se
filtra a traves de nuestros ojos es interpretada en nuestro
cerebro como una imagen contra un fondo – inclusive el
volumen– impulsando nuestro pensamiento en un discurso
que se retroalimenta de las ideas relacionadas con la primera
propuesta o alguna otra pertinente.
Uno de los apoyos que sostienen el ejercicio de este criterio
será el "hacer que la obra sea lo suficientemente atractiva que
no se le ponga atención a loslímites de la obra (en el caso de
la
vida: nacimiento y muerte) sino que lo importante sean los
hallazgos logrados mediante el arreglo odisposición de los
elementos que la constituyen".
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